Transilvania J&B Party Meme.
Mi amigo Carlos me ha invitado a participar en este meme-concurso sólo para bloggers que organiza J&B, en el que está en juego un viaje a Transilvania, cuna del famoso Vlad Tepes, el empalador, personaje que inspiró a Bram Stoker para su conde Drácula, y que incluye pasar la noche nada más ni nada menos que en el castillo de Bram propiedad de Vlad Tepes, para la fiesta más asombrosa y enigmática del año.
Al principio no estaba muy convencido de seguir este tema, pero hablando con mi hermana, me ha comentado su asistencia a una fiesta J&B en el pasado año y me ha comentado que se convierte en un gran evento lleno de cultura y contra-cultura, con DJ’s, Grafiteros, murales abiertos a la imaginación, además de muchas copas. Si además en esta se añaden blogeros, promete la fiesta.
Y para participar sólo tengo que responder a ésta pregunta:
¿Dónde y cómo te gustaría que se celebrase la próxima fiesta J&B?
Propongo que se celebre en los jardines del Taj Mahal, con varios escenarios con música del mundo y con viandas y barra libre y con la asistencia de todos los blogeros que conozco (en persona y virtualmente).
Las reglas del meme son:
- Responder a ésta pregunta en vuestro blog: ¿Dónde y cómo te gustaría que se celebrase la próxima fiesta J&B?
- Pasarle el Meme a 3 amigos
- El título del post debe ser “Transilvania J&B Party Meme”
Sólo se pueden repartir tres mordiscos, así que invito a seguir este meme-concurso a:
Senses or Non Senses del blog Diario de un Viaje Imposible.
Pablo y su blog Ponga un mostrenco en su vida
A los que no os he mordido y queráis participar, primero deberíais quitaros el collar de ajos del cuello y segundo podéis pinchar sobre el banner del principio y en el enlace J&B también al principio, o directamente pinchando aquí.
Ya podéis ir afilando vuestros colmillos, así que daos prisa y… ¡Mucha suerte a todos!
La fiesta J&B se celebrará el sábado 20 de junio. Los ganadores serán trasladados en un tren fiestero especialmente diseñado para J&B desde el aeropuerto hacia el corazón de Transilvania. Más tarde irán al castillo del conde drácula donde podrán disfrutar de cóctel especial y después al Castillo Cantacuzino que cuenta con piscina y unos bellos jardines y donde se lanzará al espacio una gran bola de espejos, la bola disco J&B.
El viaje incluye avión ida y vuelta en clase turista, traslados, dos noches de hotel y entrada vip. La salida será el 19 de junio y el regreso el 21 de junio de 2009.
Greed.
La avaricia, un pecado capital que es como una enfermedad y que lleva a acumular riquezas hasta el extremo de privarse de lo más imprescindible. El avaro es un ser vil y perverso que destruye su propia vida y la de los que le rodean, su egoísmo es tan grande que sólo le importa incrementar su patrimonio por encima de cualquier otra premisa, aunque luego no disfrute de él.
Erich Von Stroheim (1885-1957) realizó un retrato impresionante sobre la codicia del ser humano, en esta película de 1923. La propia Greed también sufrió la avaricia de los productores de Hollywood que mutilaron su duración original de nueve horas hasta reducirla a dos. Stroheim filmó más de 90 horas con la intención de reducirla posteriormente en fase de montaje a 9 horas. Los productores la condensaron al máximo quedando aún así con un metraje muy superior a las películas que se estrenaban por aquellos años.

“Entonces, la compañía contrató a alguien que no había leido el libro, ni mi guión, pero al que dió la orden de cortar, y corto, y cortó… Fue una exhumación cuando vi el film por primera vez, diez años después; una exhumación para mí. Encontre, en un pequeño ataud, mucho polvo y un hedor terrible y … una diminuta columna vertebral y un hueso de hombro. Naturalmente me puse enfermo, muy enfermo, porque había trabajado durante dos años en ese film, sin cobrar nada. Ensayad esa melodía en vuestro piano: dos años con una esposa enferma, con un hijo enfermo, gravemente enfermo de poliomelitis, y yo trabajando en ese film, sin sueldo, durante dos años. Y al cabo de dos años, pensaba que si el film se exhibía como yo lo había hecho, sería el director más grande del mundo“.
Estas fueron las tristes y desencantadas palabras que Erich Von Stroheim dedicara en 1955 a su más cariñoso y desmesurado proyecto.
Nunca sabremos la verdadera dimensión de esta obra maestra de todos los tiempos, una obra épica e irrepetible de la historia del cine. Rompió sin duda los moldes de la época y su mensaje, desgraciadamente, es tan actual como la imperecedera miseria humana.
Desde el punto de vista técnico y del lenguaje cinematográfico es una lección continua de cine. El montaje, los cambios de plano, los movimientos de cámara, el uso de picados y contrapicados, la interpretación, la iluminación.
Muchas de sus secuencias están rodadas en escenarios naturales o en interiores reales de casas de San Francisco. Stroheim no quiso rodar en el estudio sino en esta ciudad donde había pocos lugares para rodar exteriores debido al terremoto de 1906 que la había arrasado. Este empecinamiento del director conllevaría problemas de iluminación, de emplazamiento de cámaras y rodajes con climatología adversa, como por ejemplo la secuencia final del Valle de la Muerte, que se grabaría con temperaturas de hasta sesenta grados.
Stroheim muestra en diferentes secuencias y mediante construcciones simbólicas en ocasiones, el lado más animal del ser humano, el egoísmo, la perversidad y la tragedia y también se muestra el lado machista y animal de los hombres. La mirada naturalista de Stroheim pone al descubierto las peores miserias presentándolas tan descarnadas, que el film deja un triste y amargo sabor de boca.

Basada en el libro “Mc Teague” del escritor naturalista norteamericano Frank Norris (1870-1902), en la novela, al igual que en la película, se nos muestran los más bajos instintos que podemos experimentar las personas y como éstos llegan a degradar y llevar a la perdición total a quienes hacen de ellos su razón de vivir. Tres son los personajes principales que nos llevan por esta sórdida historia: Mc. Teague (Gibson Gowland), Trina (Zasu Pitts) y Marcus (Jean Hersholt).
Mc. Teague deja la profesión de minero y comienza a ejercer como dentista, en su consulta se enamora de Trina, una cándida joven a la que le tocan 5.000 $ en la lotería. Acaban casándose y durante la boda se observa por la ventana un entierro que pasa por la calle, acción paralela que resulta premonitoria del trágico destino que le espera a partir de esta unión (su muerte en vida y la real).

El dentista, un hombre de primitivos instintos y algo insensible, no busca en este matrimonio la fortuna ganada por su mujer en la lotería, y solo le mueve el deseo de estar con Trina. Ésta es una avariciosa patológica que guarda el dinero celosamente y lo va incrementando moneda a moneda con las ganancias de su marido.

Marcus, antiguo amigo de Mc Teague y ex-novio de Trina, es codicioso, avaro y sobre todo envidioso. No soporta no poder disfrutar de la fortuna de su ex. Esto le llevará a denunciar a Mc Teague al colegio de odontólogos por ejercer sin licencia. Marcus es el otro personaje avaro de la película. Envidioso y despiadado, se cree en el derecho de disfrutar de un dinero que no es suyo. Simboliza perfectamente otro tipo de avaricia que mezclada con la envidia, hace que se deseen los bienes ajenos o que se desee la caida en desgracia los que los poseen.

Mc Teague deja de ejercer tras la denuncia y se queda sin trabajo. La fortuna que Trina guarda, no servirá para sacar a la pareja adelante y solo servirá para que Trina la saque brillo en algunos planos impresionantes donde Stroheim simboliza la miseria humana que rodea a la ambición por el dinero. La relación se tornará cada día más difícil, y Mc Teague recurrirá al alcohol como consuelo, lo que acabará degradando la convivencia que se trocará en más y más violenta. Mc Teague en realidad no es avaricioso, algo tosco y tal vez malicioso, pero no es más que la víctima de la avaricia y de la transformación de su mujer y de la envidia, odio y persecución del usurero y ex amigo Marcus.

A partir de este momento la película se vuelve más brutal y más sórdida si cabe. Llega la separación fruto de los malos tratos y la pérdida de respeto total. Pero Trina no queda sola y abandonada, queda en compañía de su avaricia. Su oro es su razón de ser, su compañía y no duda en trabajar de fregona para no gastarlo. Prefiere sacar brillo a baldosas ajenas de rodillas, antes que gastar ningún dólar de los que tanto ama.
Mc Teague intenta la reconciliación, pero Trina convertida en solitaria y huraña por la avaricia, escoge la soledad ya que quiere estar sola con su fortuna. Hay un plano impresionante en el cual Trina retoza con el dinero en la cama como si fuera su nuevo amante.


En esta parte se producen una serie de magníficos planos en los que se muestra el duelo producido por ambos personajes. Stroheim muestra a Trina en contrapicado (posición firme y de superioridad) y a su ex-marido en picado (sumiso, inferior y arrepentido).

Desquiciado por el rechazo de Trina en un arrebato de ira, la mata con sus propias manos. Tras el crimen, Mc Teague coge el dinero y huye al desierto a caballo. Las autoridades pondrán precio a la cabeza del asesino, y Marcus, el otro avaro sin escrúpulos de la historia, vuelve a aparecer decidido a capturar a Mc Teague y recuperar así el ansiado dinero.
El rodaje de estas secuencias se efectuó en los escenarios naturales del Valle de la Muerte a 56 grados de temperatura, e incluso el cocinero murió por el inmenso calor. Tres personas del equipo enfermaron y la cámara se tenía que empapar con paños húmedos para que el calor no la calentara en exceso.
Cuando Marcus encuentra a Mc Teague, ambos se pelean a muerte por el botín. Tras la lucha, Mc Teague queda esposado al cadáver de Marcus, sin agua y sin la esperanza de que nadie le rescate de ese infierno. Sabe que va a morir junto al oro que ha convertido su vida en una tragedia y que le ha conducido a la muerte. Tanto odio, avaricia, sufrimiento y violencia, sólo ha servido para que el oro ahorrado por Trina quede perdido en la inmensidad de ese océano de arena. El último pensamiento de McTeague será hacia el único signo de ternura asociado con él y que Stroheim arrastra durante todo el film, el pajarillo enjaulado que liberará mientras él se sienta resignado a esperar la muerte.
Stroheim parece que transmita una moraleja consistente en que la avaricia ruin conduce a la perdición humana y que el dinero no proporciona la felicidad. El plano final del infinito del Valle de la Muerte sirve de colofón a esta tragedia.
Avaricia es ante todo, un retrato crudo y sin concesiones de la mediocridad de la vida burguesa norteamericana de la época, afectada de cierta tosquedad costumbrista y obsesionada hasta la náusea por el dinero como consecuencia de la represión sexual.


Ácida, irónica y trágicamente turbulenta, Erich Von Stroheim realizó una película bella y atroz.

















































