Rumanía 1995 – Retratos.
Rumanía es tierra de luchadores y guerreros, de reyes crueles y victoriosos. Fue la puerta a las invasiones del norte y sigue siendo tierra de leyendas y supersticiones que inspiraría historias inmortales.
Influenciada y habitada por los griegos, los dacios, los romanos, los hunos, las tribus eslavas, los magiares, los tártaros y los turcos, Rumanía había salido apenas 6 años antes de mi visita en 1995 de uno de los regímenes dictatoriales más destructivos de su historia, el de Ceaucescu y su familia.
Este dictador totalitario fue derrocado en 1989 a través de una revolución sangrienta que acabó con la dictadura comunista de Rumanía y la retornó al camino de la democracia y a la integración a la vida política, económica y cultural de Europa.
Ceaucescu fue ejecutado junto a su mujer por crímenes de estado y genocidio, y al igual que otro insigne tirano más antiguo y más esplendoroso de Valaquia, Vlad Tepes, Vlad Draculea o Vlad el Empalador, su tumba fue ocultada y es secreto nacional el paradero de sus restos.
La incorporación de este país del extinto Pacto de Varsovia a la economía de mercado fue bastante dura y lenta. Como en otros países con similar suerte, pronto destacaron algunos líderes corruptos y avezadas familias, que hicieron fortuna rápidamente mientras el resto de la población caía en la miseria o malvivía intentando comprar los artículos de primera necesidad en supermercados de estanterías vacías.
Así era la Rumanía que conocí en 1995, y en estas fotografías de sus gentes en esta época, nos muestran a veces una mirada desilusionada hacia aquel austero presente y la iluminación de una ilusión vaga y llena de incertidumbre hacia aquel futuro que entonces aparecía tan difuso y poco claro.
“La belleza del paisaje me hizo olvidar muy pronto todas mis inquietudes… Ante nosotros se extendían bosques y selvas con diversas colinas escarpadas en cuyas cimas aparecían grupos de árboles, o alguna granja cuyo tejado blanco coronaba la ruta… Escalando las colinas, la ruta se perdía entre meandros de hierba verde, o quedaba encajonada entre los bosques de pinos”.
Así describía Jonathan Harker la magnitud de los parajes del paso de Tiuta, al final del paso del Borgo. Aquí supuestamente se alzaba el castillo de Drácula pero en la realidad, Vlad Tepes nunca tuvo un castillo por estos lares. Fue la imaginación de Bram Stoker la que lo situó en medio de estos bosques y praderas esmeraldas, repletas de rebaños de ovejas y de gentes aferradas a sus tradiciones.
Bistrita se sitúa en el norte de Rumanía, en las tierras altas de Transilvania y está accidentada por los Cárpatos Orientales. Ha estado habitada desde el neolítico y fue influenciada por los dacios, el imperio romano y los tártaros.
La ciudad en la actualidad es una de las múltiples poblaciones de hormigón que impulsó el régimen de Ceaucescu y está muy lejos de ser la ciudad medieval anclada en las tradiciones descrita por Bram Stoker en su novela Drácula.
Lo mejor de Bistrita sin duda, son sus gentes, amables y sencillas, pero con el orgullo de sus ancestros milenarios dacio-romanos.
Una de las principales ciudades de Rumanía es la populosa e importante Curtea de Arges, dedicada al comercio y a la industria.
Fue la capital de Valaquia y fue corte principesca.
Destacan sus jardines silenciosos y tranquilos cuidados constantemente por ancianas jardineras y las bulliciosas plazas repletas de chiquillería y rodeadas por imponentes edificios que forman las entradas a multitud de calles y callejuelas mucho más tranquilas.
El mercado de Cimpulung Moldovenesc, en el valle de Moldavia, celebra en ocasiones ferias de ganado muy populares donde puede encontrarse una gran diversidad de gente de todo tipo. Rodeada por inmensos bosques y altas montañas es un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza.
Los autores clásicos describían a los hombres dacios de estas tierras como rubios y de mediana estatura que solían llevar barba y pelo largo. Los nobles utilizaban un gorro que los distinguía de los demás.
Los monasterios Moldavos están declarados Patrimonio de la Humanidad y son uno de los legados del arte bizantino más importantes del mundo, que pueden equipararse a los que están en los monasterios de Capadocia, Mistra o Meteora.
La pintura bizantina en los muros de estos monasterios sirvió para enseñar las vidas de los santos y revelar a los que no sabían leer las acciones de los servidores de Dios.
Este magnífico legado recibe una gran cantidad de visitas turísticas y dan trabajo a bastante gente, empezando por los monjes y monjas ortodoxos que los mantienen y los vigilan y siguiendo por los numerosos paisanos que en restaurantes, tiendas de regalos y de iconos así como otros negocios atienden a los turistas y visitantes.
A orillas del río Sibiu, afluente del Olt, se alza una de las ciudades rumanas que mejor conservan sus vestigios medievales: Sibiu.
Sibiu está compuesta de la antigua ciudad alta situada en una colina y la ciudad baja, unida con la primera a través de escalinatas y diferentes barrios jalonados por casas de madera.
Perdidas entre sus escalonadas calles, y atravesando las viejas puertas de madera, podemos encontrar patios vecinales que rezuman la esencia medieval de la vieja Europa y reflejan el carácter de un pueblo orgulloso de su azaroso pasado y que se abre camino como puede en la economía capitalista de la nueva Europa.



























































Caminando... dijo:
13 octubre 2009 a 22:00
Geniales los retratos John
Jose Luis dijo:
13 octubre 2009 a 22:00
Joder!!! Jesús !!!!
las fotos son muy buenas. Me gustan mucho.
orientacionandujar dijo:
16 octubre 2009 a 22:00
Muy bunes las fotos felicidades recientemente descubri el blog y me he animado a comentar
Jesús Angel dijo:
16 octubre 2009 a 22:00
Gracias por comentar.
Ahora que tengo un scaner de diapositivas, estoy recuperando fotos antiguas que hice ya hace años y la verdad es que estoy disfrutando.
Me alegro de que os hayan gustado.
Saludos.
Enlaces interesantes de mi blogroll (LXXXII) - Mi ventana dijo:
18 octubre 2009 a 22:00
[...] Rumanía 1995 – Retratos. [...]
Andrés dijo:
21 octubre 2009 a 22:00
Es una pena que por algunos políticos sinvergüenzas, este país esté tan mal socioeconomicamente, porque tiene una cultura e historia muy ricas y un encanto especial, cosa que se puede apreciar en las fotos.
Rumanía podría ser otra cosa, pero les queda muchos años para recuperarse. Eso sí, los paisajes, chapeau, y lo de la monja ortodoxa esa es muy fuerte ¡creía que era un hombre! XD
Jesús Angel dijo:
21 octubre 2009 a 22:00
Pues sí, ya ves como tienen que emigrar desde hace bastante tiempo.
Ahora dicen que están mejor y muchos rumanos que curran aquí en España, están comprandose pisos y terrenos en su pais para hacer luego el negociete o simplemente vivir.
Tienen muchas riquezas naturales, así que debiera irles mejor. A ver si se reponen. La monja desde luego estaba cabreada que te cagas.
Un abrazo.