Classic Comedies II

1 febrero 2011 at 22:00 (Cine, Comedia)

Si las películas en la primera entrega  de Classic Comedies eran todas joyas del cine mudo, esta segunda entrega ya refleja algunas de las primeras incursiones de la maquinaria de Hollywood en el sonoro.

Las comedias hasta la llegada del sonoro, estaban plagadas de persecuciones, piruetas y caídas que como vimos en la primera entrega, a punto estuvieron de costarle un disgusto a más de uno de aquellos famosos actores.  El “cine cómico”, como se llegó a conocer a las comedias americanas de la época muda, era un cine lleno de trucos fotográficos, tortazos  y  lanzamientos y golpes de tartas, plagado de persecuciones automovilísticas alocadas y de acontecimientos insólitos que no necesitaban demasiadas palabras para provocar la hilaridad en el público.

La llegada del sonoro significará una revolución en el género, y las comedias se comenzarían a realizar con un estilo más sutil donde se incorporaban chistes y juegos de palabras.  El sonoro significó además la desaparición de muchos cómicos estrellas de la época muda, que o no supieron adaptarse al nuevo medio, o se retiraron a disfrutar de los beneficios obtenidos en su época de oro. Otros, como en el caso de Chaplin, Búster Keaton o Laurel y Hardy, seguirían en la industria cinematográfica adaptando sus comedias e incorporando elementos sonoros y diálogos ingeniosos. Además en esta época se introduciría en la industria una nueva generación de cómicos como los Hermanos Marx, Abbot y Costello y otros muchos, que incorporarían a los modos característicos del cine cómico de la era muda, los nuevos descubrimientos de la comedia sonora.

A partir de aquí el cine de comedia en general, perderá el sentido del ritmo de la comedia clásica anterior y se va reduciendo a una sucesión, más o menos acertada, de gags.  Comenzarían aquí a desarrollarse también las comedias de guardarropía o de “dormitorios y cuartos de baño”, con un estilo más elegante y sofisticado y del que sería un máximo exponente mi admirado Ernst Lubitsch.

Long Pants, fue otra película muy exitosa de Harry Langdon realizada para First National en el año 1927 y en la que volvía a estar dirigido por Frank Capra.

Interpretaba a un tierno muchacho de campo al que su padre le compra sus primeros pantalones largos, y que como efecto inmediato de ponérselos se veía enfrentado a unos embaucadores de la ciudad  y se enamoraba de una chica “vamp” interpretada por Alma Bennett, y que era novia de un gangster (interpretado por Gladis Brockwell), buscado por la policía y con actividades tan infantiles como el atraco a mano armada o el tráfico de drogas.

Las relaciones con entre Langdon y Capra se hicieron demasiado tensas e insoportables y la estrella, famoso por su enorme egocentrismo y su exacerbado auto-adulador narcisismo, acabó despidiendo a Frank Capra convencido totalmente de que él era capaz de escribir y dirigir solo sus propias películas, tal y como hacía Chaplin.

A partir de esta película Langdon no obtuvo más éxitos destacables y fue perdiendo el favor del público poco a poco. Las razón principal según apuntó posteriormente Frank Capra y corroboraría en su libro, “King of Comedy”, Mack Sennett, era que Langdon no podía dirigirse a sí mismo, ya que no comprendía completamente el personaje que se había creado y que en la vida real, era igual de inmaduro que su personaje en la pantalla.

Capra también diría de él:He was the most tragic figure I ever came across in show business”.

Producida para United Artist en 1931, esta obra maestra agridulce, cuenta la trágica historia de un pobre hombre (Charlie Chaplin) que se enamora de una florista ciega (Virginia Cherrill) y como, gracias al encuentro fortuito con un excéntrico millonario, podrá obtener los fondos necesarios para devolverla la vista.

La conciencia social de Chaplin se revela desde el principio del film cuando el hombre desempleado es descubierto durmiendo en el regazo de la recién inaugurada estatua de la prosperidad, monumento público solemnemente guardado por soldados armados.

A pesar de que el sonoro ya estaba disponible, Chaplin elige no utilizar la nueva tecnología y opta por el silencio, realizando la orquestación de la película con instrumentos y con audaces efectos de sonido.

Por primera vez Chaplin trabajaba con una actriz (Virginia Cherrill), con la que no mantenía ninguna relación personal, debido a que no quería que ocurriera como en sus experiencias anteriores en las que la considerable tensión en el plató de sus películas, causaba enfrentamientos con sus actrices que finalmente se veían reflejadas en su vida privada.  A este respecto, Chaplin estuvo en varias ocasiones decidido a prescindir de Cherrill y solo su equipo pudo persuadirle de que no lo hiciera, aunque tuviera que doblar el sueldo a la actriz.

Harry Myers interpreta el papel del millonario excéntrico, borracho y suicida y en una divertida escena de un night club aparece Jean Harlow como extra.

Sherlock Jr. es sin duda uno de los más inventivos films de Búster Keaton.

Realizada para la Metro en 1924, contiene escenas realmente sorprendentes y muy ingeniosas de lo que ha venido a llamarse sight gags, o gags visuales, que pasarán a la historia del cine y de la comedia, como la del salto por la ventana desde el interior de una casa, y tras la caída, aparecer vestido de mujer en el suelo del exterior de la casa. ¡Hay que verlo!

En esta película Keaton interpretaba a un proyeccionista de películas que sueña con ser detective. Siguiendo el manual del detective amateur, pondrá en estrecha vigilancia a su rival en el amor y en su trabajo de proyectista, se dormirá en numerosas ocasiones y se trasladará en sueños a los escenarios de las películas que proyecta, rescatando a la heroína del villano en múltiples ocasiones.

Keaton no utilizada dobles para las escenas de peligro y en esta película hay unas cuantas que a punto estuvieron de costarle la vida. Saltos disparatados al vacío para salvar un acueducto a punto de derrumbarse y otros efectos similares, ponían a prueba la elasticidad decara de palo”, que a base de peligrosas acrobacias y atrevidos efectos expresaba sus emociones.

Después del escándalo que destruyó la carrera de Roscoe “Fatty” Arbuckle, su segunda mujer, Doris Dean, comentó que Fatty había realizado una gran cantidad de trabajos no acreditados junto a su amigo Keaton, entre los que se encontraban la escritura y la dirección de este clásico.

Esta fue la primera comedia del dúo cómico formado por Bert Wheeler y Robert Woolsey para la RKO en 1931.

Esta pareja de comediantes ayudaban en este film a una ancianita a levantar su decaída farmacia, enfrentándose para ello contra una banda de ladrones de tomo y lomo. Una gran cantidad de bromas sobre todo en la atención a los clientes por parte especialmente de Woolsey, que se encarga de ofenderles y engañarles para conseguir que el banco no le quite la farmacia a la ancianita.

Ambientada en la prohibición (en 1931 aún estaba vigente) al final están vendiendo alcohol sin darse cuenta. Es destacable la interpretación de la canción “London Bridge is Falling Down” por parte de unos borrachos.

Los dos cómicos realizaron juntos más de 25 películas y su carrera acabó con la súbita muerte de Woolsey por una enfermedad renal. Aunque no eran tan brillantes como otras parejas cómicas como Laurel y Hardy o los propios hermanos Marx, sus películas tienen ese regusto a películas de los años 30, bien  escritas y no demasiado lentas.

Dirigida por William A. Seiter, estaba escrita por Douglas MacLean, que comenzó su carrera de estrella de comedia en la Paramount en los años 20 y se dedicó a escribir guiones y gags cuando llegó el cine sonoro.

En la fotografía podemos ver de izquierda a derecha, a la pareja de cómicos, Bert Wheeler y Robert Woolsey, a Jason Robards Sr., un prominente actor de teatro que apareció en más de 100 películas de cine mudo de Hollywood, y  a la ancianita, Lucy Beaumont.

Como polizontes en un lujoso trasatlántico, los cuatro Hermanos Marx: Harpo, Chico, Groucho y Zeppo encabezan esta hilarante comedia clásica realizada para la Paramount en 1931.

Al final el cuarteto de polizontes se convertirá en guardaespaldas de dos gánsteres rivales, mientras tratan por todos los medios de eludir a la tripulación del buque.

Hay una escena que se haría muy famosa y que incluye a los cuatro hermanos tratando de escabullirse a través de un puesto de control de pasajeros del barco haciéndose pasar por Maurice Chevalier.

Situaciones caóticas, frases absurdas en diálogos chispeantes e ingeniosos, esta película de los hermanos Marx, será la primera que rodarán sin estar basada en ninguna adaptación de sus shows de Broadway.

Como de costumbre en las películas de estos locos hermanos, hubo que realizar varios cambios para eliminar algunas insinuaciones sexuales, y así contentar a la censura. Aún así, en algunos países fuera de Estados Unidos, la película fue prohibida ya que los censores temían que alentaría las tendencias anárquicas.

Cuando Hardy es abandonado por su chica, él y Laurel se apuntan a la legión extranjera y acaban juntándose en los barracones compartidos con otros soldados a los que ha dejado la misma mujer.

Con este genial planteamiento inicial comienza Beau Hunks, producida para la MGM – Hal Roach en el 1931.

Jean Harlow dio su consentimiento para ser la mujer de la que todos los soldados se enamoraban y que al final los abandonaba, y aparece en la fotografía que todos llevan consigo.

Los nuevos legionarios se tendrán que ganar el respeto de su desaprobatorio coronel (Charles Middleton) frustrando una rebelión tribal dirigida por el villano Abdul Kasim K’Horne (interpretado por el director del film James Horne).

Un ex legionario de verdad hizo las funciones de supervisor técnico y las localizaciones en el desierto hicieron estragos en el rodaje de este film produciendo a los actores y resto del equipo quemaduras importantes, ampollas y daños en los ojos, principalmente en el rodaje de la secuencia de la tormenta de arena.

La trama de “Héroes de tachuela”, que así es como se llamó la película en España, está inspirada en dos películas contemporáneas, Marocco de Stenberg y Friends and Lovers de Eric von Stroheim. Pero Beau Hunks no es una parodia fácil de estas dos películas. Finalmente se convierte en un espectáculo de tortazos, caídas y persecuciones carentes de originalidad y de ritmo, si excluimos alguna de las destructivas secuencias del inicio.

Esta será la octava comedia que Joe E. Brown, conocido como el payaso de la cara de caucho y la boca de pala ancha, protagonizaría para First Nacional. En esta ocasión en esta Broadminded en 1931.

En este film, Brown es perseguido por Bela Lugosi en el papel de Pancho, un airado sudamericano cuyo perrito caliente ha sido robado por Brown.

El argumento es débil y los chistes presentados son de risa fácil, típicos del estilo de Brown, más saludable y pícaro que inteligente. El chico de pueblo inocente, dulce y algo ingenuo, pero que finalmente tiene salidas de gran sentido común.

La personalidad de este actor en la pantalla refleja sus orígenes humildes del Medio oeste. Brown llegó a ser acróbata a los nueve años, y siendo aún pequeño se escapó para unirse a un circo con las bendiciones de su familia.

Además, Joe E. Brown fue un gran atleta y jugador de béisbol semi-profesional.

Muy querido y altamente considerado durante su larga carrera, Brown es particularmente recordado por su papel en Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco), interpretando al millonario Osgood Fielding que se enamora del músico de jazz travestido Jack Lemmon. Finalmente descubrirá por fin que la chica de sus sueños realmente es un hombre y dirá la famosa frase de cierre del film: “Well, nobody’s perfect”.

La estrella femenina de esta comedia, Thelma Todd, que aparece con Brown en el afiche de la película, estaba dotada de una sorprendente cabellera rubia y de unas cualidades cómicas soberbias. Aparecería en más de 100 películas en su breve carrera de nueve años, que finalizó abruptamente en Diciembre de 1935 cuando fue encontrada muerta por envenenamiento de monóxido de carbono en su coche aparcado. Su misteriosa muerte, suicidio, accidente o asesinato, a la edad de 30 años, sigue aún sin resolver.

El director del film era Mervyn LeRoy, que realizó esta comedia entre dos dramas sociales de poderío: Little Caesar (Hampa dorada) y I Am A Fugitive From A Chain Gang (Soy un fugitivo).

Joe E. Brown saluda a los visitantes

Joe E. Brown saluda a los visitantes

Si te gustó esta entrada, hay otras entradas en el jergón relacionadas con la comedia americana que podrían gustarte:

Fuentes documentales utilizadas:

Lobby Cards. The Classic Comedies. Kathryn Leigh Scott. Pomegranate Press, Ltd.
Classic Movie Comedians. Neil Sinyard. Smithmark Books.
Comedia, Humor y sátira en el cine. Juan Campos. Editorial La Máscara.
A-Z Of Silent Film Comedy. Glenn Mitchell. B.T. Batsford Ltd. London.
Todas las películas de Charlie Chaplin.  Gerald D. McDonald y otros. RBA Editores.
Las películas de Stan Laurel y Oliver Hardy. RBA Editores.
Hollywood Babilonia. Kenneth Angeer. TusQuets editores.
Joyas del Cine Mudo. Vicente Romero. Editorial Complutense.
Diccionario Espasa de Cine. Augusto M. Torres. Espasa.

Permalink Dejar un comentario

La Ruta del Tabaco

14 enero 2011 at 22:00 (Cine, Comedia, Erotismo, Ilustración, Literatura, Novela, Publicidad, Teatro) (, , , , , , , , , , , , , , , )

Últimamente se oye hablar mucho acerca de la ley anti-tabaco.  La prohibición ha llegado a bares, cafeterías, pubs y discotecas, y los no fumadores están contentos. Los fumadores sin embargo no lo estamos tanto, pero, ¡qué remedio!   La ley es la ley y una vez más el sistema aboga por los derechos de la mayoría saludable arremetiendo contra  esa minoría de irresponsables autodestructivos.  ¡Así no contaminaremos el aire común a respirar!

Yo, como fumador, comprendo la medida, y entiendo la alegría de los no fumadores, pero no entiendo las posturas radicales promovidas por algunas asociaciones anti-tabaco, que animan para que haya denuncias contra algunos lugares por su permisividad, o contra algunos ciudadanos (que sí, que también los fumadores lo son) por su despiste o desacuerdo. Así, veo a algunas asociaciones de no fumadores que, sinceramente, me parecen de otro tiempo. Algunas me recuerdan a las ligas antialcohólicas santurronas de los USA que promovieron La Ley Seca, aquella  que hizo ricos a algunos gánsteres americanos.

Tampoco aguanto ver a la ministra de sanidad, ponerse chula recordando las normativas acerca de los clubs de fumadores, que parece que podría ser una solución para algunos sitios que quieren seguir dejando fumar en sus recintos a parte de su clientela. Hay que fastidiarse, como a la gente mediocre, el tener poder le da alas.

Pero no voy a entrar en polémicas. Ya me he acostumbrado a la situación, aunque imagino que otros no se adaptan o no quieren adaptarse y entiendo que se cabreen o protesten. Creo que hay otras cosas más importantes por las que preocuparse, como la crisis, el desempleo o la podredumbre que rodea al desgastado sistema capitalista y la basura que rodea a los políticos, meras marionetas del capital y los mercados.

NO nos pongamos demasiado profundos. Sirva esta disertación introductoria, simplemente, para recordar unos cuantos carteles que ahora están prohibidos, pero que en su momento sirvieron para entrar por los ojos y vender al personal esta droga legal cada vez más perseguida.

Al final de la galería seguiremos con más sorpresas en la senda del tabaco.

Como habréis visto, Hollywood se volcó con la industria del tabaco, y muchas estrellas pusieron su rostro y sus bocanadas de humo al servicio de la publicidad.

Otro empedernido fumador de pipa, facturaría en 1941, una película en la que apenas se echa humo, si excluimos el de los malogrados coches que caen en manos de la enloquecida familia Lester. Y eso que el título hace referencia a una ruta que conoció mejores tiempos, la ruta del tabaco en el profundo sur americano de Georgia. (Tobacco Road).

Con un argumento basado en la novela de Erskine Caldwell y en la adaptación para Broadway de Jack Kirkland, Tobacco Road se considera por muchos expertos como la única cinta fallida de John Ford de aquel periodo. Desde luego, si se compara con las dos películas del año anterior, Hombres intrépidos (1940) y Las uvas de la ira (1940), o con la siguiente, ¡Qué verde era mi valle! (1941), verdaderas obras maestras todas ellas, nos encontramos con una comedia estridente, repleta de slapstick, himnos religiosos y humor gamberro, en la que Ford intenta retratar el profundo sur de la ruta del tabaco enmarcado en la época de crisis de la Gran depresión americana, incluyendo a los paletos incultos que por allí sobreviven.

La película nació marcada por el enorme éxito de la obra de teatro y de la novela, y por las exigencias de la censura. John Ford no había visto la obra y no sabía nada de poblados sureños miserables.

Para el guionista del film, Nunnally Johnson, el problema estuvo en el desacuerdo entre Ford y los personajes. Afirma Johnson que el director le dio un montón de irlandeses salvajes que nada tenían que ver con los paletos sureños que se pretendía retratar. Como Ford no sabía nada de paletos del Sur, y sí sabía mucho de irlandeses, los convirtió a todos en irlandeses, ya que para él un paleto inculto de clase baja y un irlandés inculto de clase baja eran idénticos.

Destaca la excelente fotografía en blanco y negro y una infinidad particularmente hermosa de grises.

El tono de la película cambia de escena en escena, sucediéndose el tono elegiaco y los gags de forma continua.

Muy destacables también las excelentes interpretaciones de Charley Grapewin en el papel de Jester Lester y de la hermosa, a pesar de los censores, explosiva y aquí aparentemente inocente, Gene Tierney, que rebosa sexualidad en todas sus apariciones.

A pesar de las malas críticas y el fracaso total que supuso esta adaptación, esta obra menor de Ford, a mí particularmente me encanta.

Lo entrañable del optimismo irreal que finalmente repunta, aunque sea solo un sueño pasajero, sobre la miseria y la ignorancia. El retrato de ese  sur americano que poco o nada tiene que ver con el de Lo que el viento se llevó, la visión de la crisis en la que están sumidos sus personajes o la presentación de las dualidades entre la religión y la ignorancia o la mansedumbre aborregada, la miseria y los inmisericordes bancos, la pereza y el hambre, el sexo y todo lo demás.



Si a todo esto, le añadimos alguna de las tonadas gospel de la Hermana Bessie y la bocina alocada de Dude Lester, no lo dudéis, la diversión estará asegurada en la ruta del tabaco, donde está prohibido fumar, hasta los títulos de crédito.

Fuentes documentales utilizadas:

John Ford. Filmografía completa. Scott Eyman / Paul Duncan (Ed.) TASCHEN.
La vida y época de John Ford. Scott Eyman. T&B Editores.

Permalink 3 comentarios

Las obsesiones de Dave Stevens

28 octubre 2010 at 22:00 (Cine, Cine de Aventuras, Comics, Erotismo, Ficcion-Fantástico, Ilustración) (, , , )

Mientras Dave Stevens entintaba las tiras de aquel Tarzán salido de los lápices de Russ Manning, allá por el año 1975, su cabeza daba vueltas a un argumento que quería dibujar él mismo, y en el que pretendía reflejar varios motivos principales que le obsesionaban un poco: Los propulsores y los cohetes con los que en ocasiones había jugado de niño, las acciones heroicas y los héroes de los años 30 y 40 y una fascinación sin igual por las mujeres.

A esos ingredientes base que Dave organizaba en su cabeza, añadió como aderezo la gran pasión que tenía por toda aquella estética que rodeaba a la Norteamérica previa a la Segunda Guerra Mundial.  Así es como se construyó la idea del cómic The Rocketeer en la mente de Dave Stevens, dibujante californiano autodidacta nacido en 1955.

Tras unos años dedicados a la animación y al cine, participando entre otras obras en la elaboración de los storyboards de “En Busca del Arca Perdida“, por fin su coctel mental vería la luz.

La primera aparición de The Rocketeer sería en Febrero de 1982 en el primer número de la revista  Starslayer, publicada por Pacific Comics, aunque solo era una historia de una página, ya que fue publicada como un “fill-in” de otra historia, refiriéndose este término inglés a las historia cortas que se solían usar como relleno durante los años 80 y 90 en los cómics y en las que artistas desconocidos -o no tanto- daban a conocer su trabajo mediante historias propias o bajo guiones de la compañía.

Los capítulos siguientes de The Rocketeer aportarían a Stevens una enorme reputación y haría resurgir también un gran interés por una modelo pin-up de los años 50, la exuberante y curvilínea Bettie Page, ya que Dave eligió su figura para representar a la heroína de su historia: Betty, compañera de su protagonista y héroe Cliff Secord.

 

Se considera a Dave Stevens como uno de los talentos menos prolíficos en la historia de los cómics.  Sus amigos bromeaban con él respecto a esta lentitud en dibujar, pero es que Stevens era tan obsesivamente meticuloso que para dibujar una escena dedicaba días al estudio y a sus bocetos y dibujos, repitiéndolos una y otra vez, hasta conseguir un panel. Incluso entonces, cuando lo consideraba acabado, no estaba satisfecho con su trabajo.

Las chicas que conseguía Dave Stevens tenían algo más, tenían textura. Parecía que podías llegar a la página y tomar un puñado de su carne. Sin duda esto era debido al obsesivo perfeccionismo que Dave buscaba en sus creaciones.

La emergente reputación de Stevens, así como el lenguaje fresco y divertido que utilizaba en The Rocketeer,   llegaron como parte de los primeros brotes del nuevo movimiento del cómic independiente iniciado por Pacific Comics o Eclipse Enterprises y tuvo un impacto inmediato entre los aficionados al cómic del mundo entero.

The Rocketeer se publicó de forma irregular y muy lentamente antes de ser reconocida como una de las novelas gráficas más vendidas en el sistema  de venta al por menor. Sin duda la mirada nostálgica a los años 30, la aventura de la aviación y la sensación de profundidad conseguida por la meticulosa tinta de Stevens, hizo saltar los escaparates de las tiendas.  Esta admirable profundidad no pasaría desapercibida para la industria y Dave fue empleado en gran medida como un artista de portadas en los primeros títulos de Pacific Comics tales como Alien Worlds.

Posteriormente, demostraría en otros títulos  su don natural para la elaboración de mujeres atractivas.

Además de en The Rocketeer podemos destacar sus ilustraciones para diferentes publicaciones y personajes como Luke Skywalker, Boba Fett, Han Solo, la princesa Leia, Catwoman, Superman, Capitán Marvel, Shazam!, Madman, Vampirella, Elvira, Doc Savage, Spiderman, The Shadow, Sheena y muchas otras.

Cuando Disney recogió la idea de The Rocketeer y la convirtió en una película en 1991, bastante fiel al encanto de la idea original, probablemente Dave Stevens se convirtió en el primero de los modernos dibujantes de cómic, que trabajarían con Hollywood siendo dueño de los derechos de sus obras. Este camino lo seguirían posteriormente otros renombrados artistas como Mike Mignola, Mike Richardson, Dan Clowes y otros.

El maestro Dave Stevens murió demasiado pronto y demasiado joven, a la edad de 52 años.  Aunque hubiéramos deseado más, nos dejó sus magníficas  obsesiones de legado.

Para conocer más en profundidad su vida y obra podéis visitar la muy interesante página de Dave Stevens.

El artículo dedicado a él en la Wikipedia está repleto de interesantes referencias así como el dedicado a su obra The Rocketeer.

Permalink 2 comentarios

The Wild Bunch

13 mayo 2010 at 22:00 (Cine, Cine del Oeste, Drama, Mis Mitos del Cine)

A principios de 1969, después de ochenta y un días, terminó el rodaje principal de la película Grupo salvaje (The Wild Bunch). Todos los que participaron en el proyecto lo dieron todo en el rodaje de este western. Fue una experiencia larga y dificultosa a las órdenes del exigente Sam Peckinpah, pero todos se comprometieron hasta el final y a nadie pareció importarle.

El grupo de delincuentes protagonistas de esta película, denominado salvaje, feroz o violento, es totalmente anacrónico para la época en que se desarrolla la acción: 1913. Por esto, este grupo de inadaptados, de perdedores, está condenado a la extinción, a ir de fracaso en fracaso para acabar muertos violentamente como única salida, según su más noble forma de pensar, luchando contra las tropas del general Mapache (Emilio Fernández), personificación expresa de la violencia fascista.

La metáfora con la que abre el film, el escorpión atacado y devorado por las hormigas, que acaban también muriendo abrasadas por ese fuego fomentado por niños inocentes, que contemplan divertidos la escena, augura una historia dura, una historia sin ninguna concesión a la ternura ni a la piedad.

La canción de Las golondrinas, con la que el pueblo del delincuente idealista del grupo, Angel, despide al grupo salvaje, alude al último, violento y trágico itinerario de la banda:

¿Adónde irá, veloz y fatigada,
La golondrina que de aquí se va?
¿Adónde irá, buscando abrigo?
Y no lo encontrará.
Oh, cielo santo, y sin poder volar.

Con un guión original de Roy Sickner y Walon Green, modificado por Peckinpah a medida que avanzaba el rodaje, esta historia violenta no dejó indiferente a nadie.

En cuanto al reparto de Grupo Salvaje, Lee Marvin empezó a sonar para el papel de Pike Bishop.  El defensor del proyecto, Kenneth Hyman, le había producido en Los doce del patíbulo, así que optó por Marvin y Peckinpah estuvo de acuerdo. Marvin, en cambio, pensó que el proyecto se parecía demasiado a Los Profesionales, película que había hecho hacía dos años, y finalmente descarto su participación.

Esto defraudó a Peckinpah. Según recuerda el director: “A Lee le gustaba el proyecto y quería el papel de Pike. Verás, Lee y yo nos conocemos desde hace bastante tiempo. Los dos hemos vivido en Malibu y hemos derramado más whisky del que la gente normal puede llegar a beber. Al principio parecía que aquello iba a salir, pero entonces a Lee le ofrecieron un contrato de un puto millón de dólares para hacer La leyenda de la ciudad sin nombre, y él aceptó. Discutimos un poco aquel asunto, y podría decirse que nuestra relación se enfrió un poco”.

Finalmente William Holden, con papeles en su haber que lo abalaban como suficientemente duro, y el también bastante duro, Robert Ryan, entraron en el proyecto. “Con gente así, teníamos todas las de ganar”.

Peckinpah añadió a actores con los que ya había trabajado antes como L. Q. Jones, Strother Martin, Ben Johnson y Warren Oates, y aceptó un poco a regañadientes la inclusión de Ernst Borgnine por parte de Hyman. Posteriormente Peckinpah reconocería: “Ernie resultó ser una de las mejores personas con las que he trabajado”.

Técnicamente la película fue un alarde de medios, llegando a utilizarse hasta seis cámaras para rodar las secuencias de acción, unas a 24 fotogramas por segundo y otras a más velocidad. De esta manera se  facilitaba posteriormente la construcción de los efectos de cámara lenta en la fase de montaje. La fase de montaje tendría ocupados a Lou Lombardo y a Peckinpah dos meses adicionales después de la finalización del rodaje. Algunas escenas requirieron de muchas tomas debido a su enorme complejidad. Por ejemplo la masacre final, que se rodaría durante once días.

Lou Lombardo recuerda la fase de montaje y como desecharon un montón de material: “Cuando terminamos, el film duraba menos de dos horas y media con intermedio. Había 3.642 cortes en la película; más que ninguna otra película en color rodada hasta la fecha. Yo recordaba que Hitchcock, creo, había dicho una vez que, si quieres que una película sea realmente emocionante, tienes que meter muchos cortes. Una película normal no suele tener más de unos 600. Así que, según ese criterio, Grupo salvaje es la película más emocionante de la historia”.

El resultado fue una película grandiosa que obtuvo un éxito notorio. Los estallidos de violencia y la lírica presente en las escenas más tranquilas, afirman el gran talento de Sam Peckinpah y consiguen un western épico con abundantes significados. De todos ellos, me quedo con uno que sigue imperecedero en estos tiempos de amarga crisis: su sentido moral profundamente corrosivo con respecto a la ética oficial de la sociedad contemporánea, ya sea la americana o la del desgastado viejo continente.

Fuentes documentales utilizadas:

Sam Peckinpah. Vida Salvaje. Garner Simmons. Ed. T&B.
Diccionario del Western Clásico. Javier Coma. Ed. P & J.
La gran caravana del Western. Javier Coma. Alianza Editorial.
Cowboy Movie Posters. Bruce Herchenson.

Permalink 2 comentarios

Piezas de a Ocho (X)

8 mayo 2010 at 22:00 (¡Piezas de a Ocho!, Cine, Ilustración, Literatura, Música, Pintura, Teatro)

En este barco nos gusta darnos, de vez en cuando, un homenaje gastronómico. Incluso tumbados en el jergón y rodeados de perlas y otras piedras preciosas, nos deleitamos con las exquisiteces que nos prepara nuestro cocinero chino, que aunque tuerto y con pata de palo, tiene una mano para la cocina que no veas.

Y entre tantas delicatesen  finamente cocinadas vamos a empezar con una con sabor añejo.

Todo el mundo habrá podido comprobar mi gran admiración por Edgar Allan Poe a través de varios de los post que sobre él o su obra ya he publicado, desde su poema El cuervo (The Raven), pasando por la interpretación cinematográfica de algunas de sus historias.

Esta deliciosa primera pieza de a ocho consiste en un magnífico corto de animación de 1953 basado en el cuento “El corazón delator” (Tell Tale Heart) que también en esta ocasión tiene un narrador de lujo. Ni más ni menos que el actor  James Mason.

Es una producción de la UPA y fue el primer corto de animación clasificado como “X” (sólo adultos) en Gran Bretaña según el sistema de clasificación de censores de la época.  Todo un lujoso aperitivo para hacer boca.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Como no podía ser menos, nos satisface deleitarnos contando historias mientras comemos. Las interpretamos como si volviéramos a vivirlas, recordando viejos tiempos y rememorando como conseguimos tal o cual pieza valiosa.

Esta pieza de ahora, llega de Argentina. Un amigo actor de allí, Sherman Torres, a raíz de leer en este jergón el artículo dedicado al hombre de las mil caras, me escribió indicando que estaban interpretando en el teatro Gargantúa de Buenos Aires, una obra basada en la vida de ese gran actor.

La obra se titula Mundomudo de Carlos Belloso y es un homenaje al actor estadounidense Lon Chaney. Al parecer ha tenido un gran éxito y nos encantaría que viniera a España un día de estos y que pudiéramos disfrutarla pronto por aquí.

La dificultad no es ser mudo, es no poder decir

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Las exquisitas piezas siguientes son para disfrutarlas sosegadamente, mientras tomamos un trago de ron entre plato y plato y deleitamos nuestros restantes sentidos.

Recientemente se ha inaugurado una exposición de Maite Marina en el Metrópolis Café de Guadalajara, titulada Derivas gráficas.

La obra de Maite incide y excita nuestros sentidos visuales con diversos cuadros sugerentes realizados mediante varias técnicas artísticas entre las que destacan las serigrafías.

Una magnífica idea, si pasas por Guadalajara, es acercarse al Metrópolis Café, donde de paso, escucharás la mejor música que se pone en la ciudad, saborearás una buena cerveza, un quinto o un copazo directamente,  y a disfrutar también de esta exposición.

Mi amigo Carlos en su blog Mis Obsesiones, nos descubre a un ilustrador y dibujante madrileño a la antigua usanza: Alberto Cabornero.

A Alberto ya le conocía algo a través de su blog Mis galgas, yo y the ruby slippers pero estas ilustraciones y el descubrir su otro blog homónimo: Alberto Cabornero, más dedicado a su faceta de ilustrador, me ha traído recuerdos de otros tiempos y también más ganas de dibujar.  Muy recomendable.

Aprovecho este espacio para dorar un poco mi vanidad y de paso recordar un blog también muy interesante, donde numerosos artistas y poetas van publicando sus trabajos e inspiraciones.

El blog es Proyecto Placeres y recientemente han publicado un dibujo mío ilustrando un poema de mi amiga María José Vioque y que se titula Moscas.

Vanitas vanitatis et omnia vanitas.

Volviendo a los cortos de animación, descubrí éste, de un tema de Kid Koala, que nos transporta a Nueva Orleans y que tiene un fuerte sabor a jazz. De paso me descubrió a otro dibujante y animador con un estilo bastante interesante.

Este video fue realizado por el dibujante Monkmus para la canción  “Basin Street Blues” del álbum “Some Of My Best Friends are DJs

Apurando el último traguillo, una pieza de elegante fotografía. Recientemente he podido alucinar con unas fotos panorámicas de Toledo que recomiendo que visitéis aquí. Otros sitios están también disponibles. Cuidado con los mareos.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Para finalizar este banquete de delicatesen, un postre acompañado de la mejor música.

En primer lugar un enjoyado recordatorio para Alex Chilton que recientemente nos abandonó en este planeta.

Alex Chilton es uno de los grandes músicos de culto de las últimas cuatro décadas en la escena del rock.  Siempre le recordaremos por su power-pop, tanto en solitario como en The Box Tops y, sobre todo, en los Big Star.

Me ha gustado mucho el artículo que ha dedicado el blog de Chuck Prophet a Alex Chilton, así que recomiendo su lectura y de paso la visita al blog de Chuck, otro muy buen rockero.

The Apples in stereo siguen girando y presentando su séptimo disco  de estudio, Travellers in Space and Time, realizado via Yep Roc / Simian / Elephant 6 Records.

Este video de la canción “Dance Floor” es muy colorido y futurista. Es su primer single  e incluye la participación de Elijah Wood

Peggy Sue son Katy Young y Rosa Slade, junto con el batería Olly Joyce.

Con su mezcla minimalista de tambores y percusión, guitarras acústicas y acordeón, hacen un tipo de power folk que la verdad, me gusta bastante.  Muy recomendable su disco: Fossils and Other Phantoms

Uno de los grupos más prometedores del Reino Unido.

Y acabamos con Paul Weller. Todo un veterano con una carrera sin precedentes, caracterizada por la constante experimentación musical.

Su nuevo álbum “Wake Up the Nación”  no deja de lado este afán investigador.

28 años después de la disolución de The Jam, el ex bajista Bruce Foxton colabora también en este último trabajo de Paul Weller, tocando en dos de las pistas.

El álbum también ve las contribuciones de My Bloody Valentine, Kevin Shields, Bev Bevan de ELO y el legendario batería de sesión Clem Cattini.


♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Permalink 4 comentarios

Next page »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 27 seguidores