Programas de Televisión 2014

7 agosto 2014 at 22:00 (Cine, Comedia, Comics, Erotismo, Guadalajara, Literatura, Memorias del Otto, Novela, Relatos de JAO, Series TV)

El formato de Programa de TV, es bastante versátil.

Yo lo uso por ahora, principalmente, para dar salida a temas con una base de comedia importante, y como no, como divulgación cultural, ya sea de pintura, cómic o arte en general.

Como veréis, también lo uso como crítica política, siempre con un punto de vista cachondo y divertido.

Reciente está este nuevo programa de TV que estrené ayer en Youtube.

Consiste en un programa de divulgación del mundo del cómic y de sus personajes inmortales.

El planteamiento del programa es de entrevista con un personaje de cómic, al que previamente se presenta y se dan datos acerca de su autor, creador, en la literatura o en el mundo del cómic directamete, la búsqueda del personaje por el mundo ficticio del que forma parte, y una entrevista con datos reales, todo ello con un transfondo divertido y de humor, negro en ocasiones…

Así que aquí está el programa “Al filo del Tintero”  y su primera entrega dedicada a Conan el bárbaro...

Como véis no acabo muy bien en esta entrevista, este es un programa de riesgo, no cabe duda.

Este siguiente es otro programa de TV centrado en obras pictóricas que cobran vida y desembocan en situaciones graciosas...

En este primer capítulo, “El hombre de la mano en el pecho” de El Greco, mantiene una discusión con “La Gioconda” de Leonardo.

La voz de la Gioconda es la de Sofía Loren, sonsacada de alguna de sus películas…

El título del programa:  “El Museo”  y este primer capítulo: “Capricho Italiano”

Este siguiente está basado en el programa de los años 70 “The Dean Martin Celebrity Roast” y está presentado por ¡¡el propio Dean Martin!!

Está rodado en los estudios Eurovigas en Madrid (jejeje) y consiste en un tipo de programa de celebritys con actuaciones cachondas, normalmente políticos metidos a ventrílocuos, malabaristas, cantantes, etc.

En esta ocasión el programa “Eurovigas – The Dino Chou” tiene como artista invitado a Mariano Rajoy.

Divertido creo yo…

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Classic Comedies II

1 febrero 2011 at 22:00 (Cine, Comedia)

Si las películas en la primera entrega  de Classic Comedies eran todas joyas del cine mudo, esta segunda entrega ya refleja algunas de las primeras incursiones de la maquinaria de Hollywood en el sonoro.

Las comedias hasta la llegada del sonoro, estaban plagadas de persecuciones, piruetas y caídas que como vimos en la primera entrega, a punto estuvieron de costarle un disgusto a más de uno de aquellos famosos actores.  El “cine cómico”, como se llegó a conocer a las comedias americanas de la época muda, era un cine lleno de trucos fotográficos, tortazos  y  lanzamientos y golpes de tartas, plagado de persecuciones automovilísticas alocadas y de acontecimientos insólitos que no necesitaban demasiadas palabras para provocar la hilaridad en el público.

La llegada del sonoro significará una revolución en el género, y las comedias se comenzarían a realizar con un estilo más sutil donde se incorporaban chistes y juegos de palabras.  El sonoro significó además la desaparición de muchos cómicos estrellas de la época muda, que o no supieron adaptarse al nuevo medio, o se retiraron a disfrutar de los beneficios obtenidos en su época de oro. Otros, como en el caso de Chaplin, Búster Keaton o Laurel y Hardy, seguirían en la industria cinematográfica adaptando sus comedias e incorporando elementos sonoros y diálogos ingeniosos. Además en esta época se introduciría en la industria una nueva generación de cómicos como los Hermanos Marx, Abbot y Costello y otros muchos, que incorporarían a los modos característicos del cine cómico de la era muda, los nuevos descubrimientos de la comedia sonora.

A partir de aquí el cine de comedia en general, perderá el sentido del ritmo de la comedia clásica anterior y se va reduciendo a una sucesión, más o menos acertada, de gags.  Comenzarían aquí a desarrollarse también las comedias de guardarropía o de “dormitorios y cuartos de baño”, con un estilo más elegante y sofisticado y del que sería un máximo exponente mi admirado Ernst Lubitsch.

Long Pants, fue otra película muy exitosa de Harry Langdon realizada para First National en el año 1927 y en la que volvía a estar dirigido por Frank Capra.

Interpretaba a un tierno muchacho de campo al que su padre le compra sus primeros pantalones largos, y que como efecto inmediato de ponérselos se veía enfrentado a unos embaucadores de la ciudad  y se enamoraba de una chica “vamp” interpretada por Alma Bennett, y que era novia de un gangster (interpretado por Gladis Brockwell), buscado por la policía y con actividades tan infantiles como el atraco a mano armada o el tráfico de drogas.

Las relaciones con entre Langdon y Capra se hicieron demasiado tensas e insoportables y la estrella, famoso por su enorme egocentrismo y su exacerbado auto-adulador narcisismo, acabó despidiendo a Frank Capra convencido totalmente de que él era capaz de escribir y dirigir solo sus propias películas, tal y como hacía Chaplin.

A partir de esta película Langdon no obtuvo más éxitos destacables y fue perdiendo el favor del público poco a poco. Las razón principal según apuntó posteriormente Frank Capra y corroboraría en su libro, “King of Comedy”, Mack Sennett, era que Langdon no podía dirigirse a sí mismo, ya que no comprendía completamente el personaje que se había creado y que en la vida real, era igual de inmaduro que su personaje en la pantalla.

Capra también diría de él:He was the most tragic figure I ever came across in show business”.

Producida para United Artist en 1931, esta obra maestra agridulce, cuenta la trágica historia de un pobre hombre (Charlie Chaplin) que se enamora de una florista ciega (Virginia Cherrill) y como, gracias al encuentro fortuito con un excéntrico millonario, podrá obtener los fondos necesarios para devolverla la vista.

La conciencia social de Chaplin se revela desde el principio del film cuando el hombre desempleado es descubierto durmiendo en el regazo de la recién inaugurada estatua de la prosperidad, monumento público solemnemente guardado por soldados armados.

A pesar de que el sonoro ya estaba disponible, Chaplin elige no utilizar la nueva tecnología y opta por el silencio, realizando la orquestación de la película con instrumentos y con audaces efectos de sonido.

Por primera vez Chaplin trabajaba con una actriz (Virginia Cherrill), con la que no mantenía ninguna relación personal, debido a que no quería que ocurriera como en sus experiencias anteriores en las que la considerable tensión en el plató de sus películas, causaba enfrentamientos con sus actrices que finalmente se veían reflejadas en su vida privada.  A este respecto, Chaplin estuvo en varias ocasiones decidido a prescindir de Cherrill y solo su equipo pudo persuadirle de que no lo hiciera, aunque tuviera que doblar el sueldo a la actriz.

Harry Myers interpreta el papel del millonario excéntrico, borracho y suicida y en una divertida escena de un night club aparece Jean Harlow como extra.

Sherlock Jr. es sin duda uno de los más inventivos films de Búster Keaton.

Realizada para la Metro en 1924, contiene escenas realmente sorprendentes y muy ingeniosas de lo que ha venido a llamarse sight gags, o gags visuales, que pasarán a la historia del cine y de la comedia, como la del salto por la ventana desde el interior de una casa, y tras la caída, aparecer vestido de mujer en el suelo del exterior de la casa. ¡Hay que verlo!

En esta película Keaton interpretaba a un proyeccionista de películas que sueña con ser detective. Siguiendo el manual del detective amateur, pondrá en estrecha vigilancia a su rival en el amor y en su trabajo de proyectista, se dormirá en numerosas ocasiones y se trasladará en sueños a los escenarios de las películas que proyecta, rescatando a la heroína del villano en múltiples ocasiones.

Keaton no utilizada dobles para las escenas de peligro y en esta película hay unas cuantas que a punto estuvieron de costarle la vida. Saltos disparatados al vacío para salvar un acueducto a punto de derrumbarse y otros efectos similares, ponían a prueba la elasticidad decara de palo”, que a base de peligrosas acrobacias y atrevidos efectos expresaba sus emociones.

Después del escándalo que destruyó la carrera de Roscoe “Fatty” Arbuckle, su segunda mujer, Doris Dean, comentó que Fatty había realizado una gran cantidad de trabajos no acreditados junto a su amigo Keaton, entre los que se encontraban la escritura y la dirección de este clásico.

Esta fue la primera comedia del dúo cómico formado por Bert Wheeler y Robert Woolsey para la RKO en 1931.

Esta pareja de comediantes ayudaban en este film a una ancianita a levantar su decaída farmacia, enfrentándose para ello contra una banda de ladrones de tomo y lomo. Una gran cantidad de bromas sobre todo en la atención a los clientes por parte especialmente de Woolsey, que se encarga de ofenderles y engañarles para conseguir que el banco no le quite la farmacia a la ancianita.

Ambientada en la prohibición (en 1931 aún estaba vigente) al final están vendiendo alcohol sin darse cuenta. Es destacable la interpretación de la canción “London Bridge is Falling Down” por parte de unos borrachos.

Los dos cómicos realizaron juntos más de 25 películas y su carrera acabó con la súbita muerte de Woolsey por una enfermedad renal. Aunque no eran tan brillantes como otras parejas cómicas como Laurel y Hardy o los propios hermanos Marx, sus películas tienen ese regusto a películas de los años 30, bien  escritas y no demasiado lentas.

Dirigida por William A. Seiter, estaba escrita por Douglas MacLean, que comenzó su carrera de estrella de comedia en la Paramount en los años 20 y se dedicó a escribir guiones y gags cuando llegó el cine sonoro.

En la fotografía podemos ver de izquierda a derecha, a la pareja de cómicos, Bert Wheeler y Robert Woolsey, a Jason Robards Sr., un prominente actor de teatro que apareció en más de 100 películas de cine mudo de Hollywood, y  a la ancianita, Lucy Beaumont.

Como polizontes en un lujoso trasatlántico, los cuatro Hermanos Marx: Harpo, Chico, Groucho y Zeppo encabezan esta hilarante comedia clásica realizada para la Paramount en 1931.

Al final el cuarteto de polizontes se convertirá en guardaespaldas de dos gánsteres rivales, mientras tratan por todos los medios de eludir a la tripulación del buque.

Hay una escena que se haría muy famosa y que incluye a los cuatro hermanos tratando de escabullirse a través de un puesto de control de pasajeros del barco haciéndose pasar por Maurice Chevalier.

Situaciones caóticas, frases absurdas en diálogos chispeantes e ingeniosos, esta película de los hermanos Marx, será la primera que rodarán sin estar basada en ninguna adaptación de sus shows de Broadway.

Como de costumbre en las películas de estos locos hermanos, hubo que realizar varios cambios para eliminar algunas insinuaciones sexuales, y así contentar a la censura. Aún así, en algunos países fuera de Estados Unidos, la película fue prohibida ya que los censores temían que alentaría las tendencias anárquicas.

Cuando Hardy es abandonado por su chica, él y Laurel se apuntan a la legión extranjera y acaban juntándose en los barracones compartidos con otros soldados a los que ha dejado la misma mujer.

Con este genial planteamiento inicial comienza Beau Hunks, producida para la MGM – Hal Roach en el 1931.

Jean Harlow dio su consentimiento para ser la mujer de la que todos los soldados se enamoraban y que al final los abandonaba, y aparece en la fotografía que todos llevan consigo.

Los nuevos legionarios se tendrán que ganar el respeto de su desaprobatorio coronel (Charles Middleton) frustrando una rebelión tribal dirigida por el villano Abdul Kasim K’Horne (interpretado por el director del film James Horne).

Un ex legionario de verdad hizo las funciones de supervisor técnico y las localizaciones en el desierto hicieron estragos en el rodaje de este film produciendo a los actores y resto del equipo quemaduras importantes, ampollas y daños en los ojos, principalmente en el rodaje de la secuencia de la tormenta de arena.

La trama de “Héroes de tachuela”, que así es como se llamó la película en España, está inspirada en dos películas contemporáneas, Marocco de Stenberg y Friends and Lovers de Eric von Stroheim. Pero Beau Hunks no es una parodia fácil de estas dos películas. Finalmente se convierte en un espectáculo de tortazos, caídas y persecuciones carentes de originalidad y de ritmo, si excluimos alguna de las destructivas secuencias del inicio.

Esta será la octava comedia que Joe E. Brown, conocido como el payaso de la cara de caucho y la boca de pala ancha, protagonizaría para First Nacional. En esta ocasión en esta Broadminded en 1931.

En este film, Brown es perseguido por Bela Lugosi en el papel de Pancho, un airado sudamericano cuyo perrito caliente ha sido robado por Brown.

El argumento es débil y los chistes presentados son de risa fácil, típicos del estilo de Brown, más saludable y pícaro que inteligente. El chico de pueblo inocente, dulce y algo ingenuo, pero que finalmente tiene salidas de gran sentido común.

La personalidad de este actor en la pantalla refleja sus orígenes humildes del Medio oeste. Brown llegó a ser acróbata a los nueve años, y siendo aún pequeño se escapó para unirse a un circo con las bendiciones de su familia.

Además, Joe E. Brown fue un gran atleta y jugador de béisbol semi-profesional.

Muy querido y altamente considerado durante su larga carrera, Brown es particularmente recordado por su papel en Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco), interpretando al millonario Osgood Fielding que se enamora del músico de jazz travestido Jack Lemmon. Finalmente descubrirá por fin que la chica de sus sueños realmente es un hombre y dirá la famosa frase de cierre del film: “Well, nobody’s perfect”.

La estrella femenina de esta comedia, Thelma Todd, que aparece con Brown en el afiche de la película, estaba dotada de una sorprendente cabellera rubia y de unas cualidades cómicas soberbias. Aparecería en más de 100 películas en su breve carrera de nueve años, que finalizó abruptamente en Diciembre de 1935 cuando fue encontrada muerta por envenenamiento de monóxido de carbono en su coche aparcado. Su misteriosa muerte, suicidio, accidente o asesinato, a la edad de 30 años, sigue aún sin resolver.

El director del film era Mervyn LeRoy, que realizó esta comedia entre dos dramas sociales de poderío: Little Caesar (Hampa dorada) y I Am A Fugitive From A Chain Gang (Soy un fugitivo).

Joe E. Brown saluda a los visitantes

Joe E. Brown saluda a los visitantes

Si te gustó esta entrada, hay otras entradas en el jergón relacionadas con la comedia americana que podrían gustarte:

Fuentes documentales utilizadas:

Lobby Cards. The Classic Comedies. Kathryn Leigh Scott. Pomegranate Press, Ltd.
Classic Movie Comedians. Neil Sinyard. Smithmark Books.
Comedia, Humor y sátira en el cine. Juan Campos. Editorial La Máscara.
A-Z Of Silent Film Comedy. Glenn Mitchell. B.T. Batsford Ltd. London.
Todas las películas de Charlie Chaplin.  Gerald D. McDonald y otros. RBA Editores.
Las películas de Stan Laurel y Oliver Hardy. RBA Editores.
Hollywood Babilonia. Kenneth Angeer. TusQuets editores.
Joyas del Cine Mudo. Vicente Romero. Editorial Complutense.
Diccionario Espasa de Cine. Augusto M. Torres. Espasa.

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La Ruta del Tabaco

14 enero 2011 at 22:00 (Cine, Comedia, Erotismo, Ilustración, Literatura, Novela, Publicidad, Teatro) (, , , , , , , , , , , , , , , )

Últimamente se oye hablar mucho acerca de la ley anti-tabaco.  La prohibición ha llegado a bares, cafeterías, pubs y discotecas, y los no fumadores están contentos. Los fumadores sin embargo no lo estamos tanto, pero, ¡qué remedio!   La ley es la ley y una vez más el sistema aboga por los derechos de la mayoría saludable arremetiendo contra  esa minoría de irresponsables autodestructivos.  ¡Así no contaminaremos el aire común a respirar!

Yo, como fumador, comprendo la medida, y entiendo la alegría de los no fumadores, pero no entiendo las posturas radicales promovidas por algunas asociaciones anti-tabaco, que animan para que haya denuncias contra algunos lugares por su permisividad, o contra algunos ciudadanos (que sí, que también los fumadores lo son) por su despiste o desacuerdo. Así, veo a algunas asociaciones de no fumadores que, sinceramente, me parecen de otro tiempo. Algunas me recuerdan a las ligas antialcohólicas santurronas de los USA que promovieron La Ley Seca, aquella  que hizo ricos a algunos gánsteres americanos.

Tampoco aguanto ver a la ministra de sanidad, ponerse chula recordando las normativas acerca de los clubs de fumadores, que parece que podría ser una solución para algunos sitios que quieren seguir dejando fumar en sus recintos a parte de su clientela. Hay que fastidiarse, como a la gente mediocre, el tener poder le da alas.

Pero no voy a entrar en polémicas. Ya me he acostumbrado a la situación, aunque imagino que otros no se adaptan o no quieren adaptarse y entiendo que se cabreen o protesten. Creo que hay otras cosas más importantes por las que preocuparse, como la crisis, el desempleo o la podredumbre que rodea al desgastado sistema capitalista y la basura que rodea a los políticos, meras marionetas del capital y los mercados.

NO nos pongamos demasiado profundos. Sirva esta disertación introductoria, simplemente, para recordar unos cuantos carteles que ahora están prohibidos, pero que en su momento sirvieron para entrar por los ojos y vender al personal esta droga legal cada vez más perseguida.

Al final de la galería seguiremos con más sorpresas en la senda del tabaco.

Como habréis visto, Hollywood se volcó con la industria del tabaco, y muchas estrellas pusieron su rostro y sus bocanadas de humo al servicio de la publicidad.

Otro empedernido fumador de pipa, facturaría en 1941, una película en la que apenas se echa humo, si excluimos el de los malogrados coches que caen en manos de la enloquecida familia Lester. Y eso que el título hace referencia a una ruta que conoció mejores tiempos, la ruta del tabaco en el profundo sur americano de Georgia. (Tobacco Road).

Con un argumento basado en la novela de Erskine Caldwell y en la adaptación para Broadway de Jack Kirkland, Tobacco Road se considera por muchos expertos como la única cinta fallida de John Ford de aquel periodo. Desde luego, si se compara con las dos películas del año anterior, Hombres intrépidos (1940) y Las uvas de la ira (1940), o con la siguiente, ¡Qué verde era mi valle! (1941), verdaderas obras maestras todas ellas, nos encontramos con una comedia estridente, repleta de slapstick, himnos religiosos y humor gamberro, en la que Ford intenta retratar el profundo sur de la ruta del tabaco enmarcado en la época de crisis de la Gran depresión americana, incluyendo a los paletos incultos que por allí sobreviven.

La película nació marcada por el enorme éxito de la obra de teatro y de la novela, y por las exigencias de la censura. John Ford no había visto la obra y no sabía nada de poblados sureños miserables.

Para el guionista del film, Nunnally Johnson, el problema estuvo en el desacuerdo entre Ford y los personajes. Afirma Johnson que el director le dio un montón de irlandeses salvajes que nada tenían que ver con los paletos sureños que se pretendía retratar. Como Ford no sabía nada de paletos del Sur, y sí sabía mucho de irlandeses, los convirtió a todos en irlandeses, ya que para él un paleto inculto de clase baja y un irlandés inculto de clase baja eran idénticos.

Destaca la excelente fotografía en blanco y negro y una infinidad particularmente hermosa de grises.

El tono de la película cambia de escena en escena, sucediéndose el tono elegiaco y los gags de forma continua.

Muy destacables también las excelentes interpretaciones de Charley Grapewin en el papel de Jester Lester y de la hermosa, a pesar de los censores, explosiva y aquí aparentemente inocente, Gene Tierney, que rebosa sexualidad en todas sus apariciones.

A pesar de las malas críticas y el fracaso total que supuso esta adaptación, esta obra menor de Ford, a mí particularmente me encanta.

Lo entrañable del optimismo irreal que finalmente repunta, aunque sea solo un sueño pasajero, sobre la miseria y la ignorancia. El retrato de ese  sur americano que poco o nada tiene que ver con el de Lo que el viento se llevó, la visión de la crisis en la que están sumidos sus personajes o la presentación de las dualidades entre la religión y la ignorancia o la mansedumbre aborregada, la miseria y los inmisericordes bancos, la pereza y el hambre, el sexo y todo lo demás.



Si a todo esto, le añadimos alguna de las tonadas gospel de la Hermana Bessie y la bocina alocada de Dude Lester, no lo dudéis, la diversión estará asegurada en la ruta del tabaco, donde está prohibido fumar, hasta los títulos de crédito.

Fuentes documentales utilizadas:

John Ford. Filmografía completa. Scott Eyman / Paul Duncan (Ed.) TASCHEN.
La vida y época de John Ford. Scott Eyman. T&B Editores.

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Las razones de Cleopatra Jones…

22 diciembre 2009 at 22:00 (Cine, Cine de Aventuras, Comedia, Erotismo, Ilustración, Música, Moda)

Ninguna de las actrices que protagonizaron las típicas películas de Exploitation de los años 70, tienen una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, pero en aquellos años, cuando estaba de moda la psicodelia y el LSD, alcanzaron una popularidad impresionante enseñando al personal una arrogancia en femenino digna de James Bondrepartiendo estopa, taconazos de plataforma y artes marciales para combatir a los chicos y chicas malos de la ciudad.

El clima cultural de la década de 1970 produciría una ingente cantidad de películas de género Exploitation muy variado, desde las que explotaban el sexo, las drogas, la violencia y el mundo de las bandas callejeras y el del rock, hasta las  agrupadas bajo el término blaxploitation.  Películas como Shaft, Superfly, Badaaaass Sweet Sweetback’s Song, Cleopatra Jones, Coffy, Foxy Brown, The Mack, Blácula o Blackenstein, no pueden separarse de la época en que fueron hechas.  Estas películas nos mostraban una impresionante galería de extravagantes proxenetas, peligrosos traficantes, putas a mansalva, policías corruptos, vestimentas  coloridas en ocasiones espeluznantes, drogas y escenas de sexo y violencia.

Las partituras clásicas de las blaxploitation también crearon un estilo propio y particular, con músicos como Curtis Mayfield, Willie Hutch, Isaac Hayes o James Brown trabajando para las bandas sonoras de estas películas que rezumaban nacionalismo afroamericano.

Uno de los personajes femeninos más auténticos de este género fue el de Cleopatra Jones, encarnado por la modelo Tamara DobsonTamara es menos conocida que Pam Grier, rescatada por Quentin Tarantino para protagonizar su Jackie Brown (1997), pero destacaba por su físico espectacular.  Nada menos que 1.88 m de estatura y unas medidas de 96-66-99. Para el Libro Guiness de los Records Tamara Dobson fue la mujer más alta que haya protagonizado una película.

La carrera de Tamara se inició como modelo en Nueva York hasta que le surgió la oportunidad de trabajar en el cine, donde debutó con un breve papel en Come Back, Charleston Blue (1972), un film de gangsters blaxploitation, secuela de la anterior  Cotton comes to Harlem (1970).

La popularidad le llegó al año siguiente con el personaje protagonista de Cleopatra Jones, una típica película de serie B con una muy modesta producción y que resultó un gran éxito ese año.

Las películas blaxploitation fueron acusadas como sexistas durante su lanzamiento inicial, y no cabe duda que el desfile interminable de perras y chulos con vistosos maquillajes y con campanas de elefante multicolor echaban más leña al fuego.  Sin embargo, en este género, las negras dejaban de ser las esclavas tiernas o las mujeres dominadas y que acababan mal para ser las que dominaban.

La agente especial Cleopatra Jones representaba a la psicodelia funk negra y logró aunar en su personaje la capacidad tecnológica de James Bond, la destreza física de Bruce Lee introduciendo el kung fu en sus películas y la moda excesivamente cantosa  de los travestis neoyorkinos, por no mencionar además una fuerza, autodeterminación e independencia que ninguna figura femenina había tenido antes en el cine.

Cleopatra Jones fue la primera heroína de acción negra, sensual y atractiva, pero su despliegue físico tenía poco de verosímil. Fue precisamente esa superficial extravagancia lo que la destacó frente a otros héroes del género.

Cleopatra Jones tuvo una secuela titulada Cleopatra Jones y el Casino de Oro (1975), donde la protagonista, interpretada de nuevo por la inacabable Tamara Dobson, viajaba a Hong Kong para enfrentarse a una red de tráfico de heroína dirigida por la malvada Dama del Dragón, dueña del más importante casino de Macao, interpretada por Stella Stevens.

La agente no destacará precisamente por su discreción, ni en los actos ni en la vestimenta. Capas y capuchas, creaciones metálicas, pieles y plástico, mucho colorido  a veces chirriante, enmarcaría esta secuela repleta de acción y algo más creíble que su antecesora.

Tamara Dobson y su personaje Cleopatra Jones, crearían un estilo de mujer que sigue enganchando a muchas actrices, cantantes  y modelos aún después de su muerte ocurrida en 2006. Halle Berry, Macy Gray y Naomy Campbell, entre otras, han lucido el estilo de Cleopatra Jones en el siglo XXI.

Filmografía de Tamara Dobson.

PELÍCULAS.

Amazons (1984) con Stella Stevens y Jack Scalia
Chained Heat (1983) con Stella Stevens, Linda Blair, y Sybil Danning
Murder at the World Series (1977)  con Lynda Day George y Hugh O’Brian
Norman… Is That You? (1976) con Redd Foxx y Pearl Bailey
Cleopatra Jones and the Casino of Gold (1975) con Stella Stevens y Norman Fell
Cleopatra Jones (1973) con Bernie Casey, Shelley Winters, Antonio Fargas, y Bill McKinney
Come Back, Charleston Blue (1972) con Godfrey Cambridge
Fuzz (1972) con Burt Reynolds y Raquel Welch

TELEVISIÓN

Jason of Star Command, 1979-1981 SERIE DE TV.  Tamara Dobson interpretaba a Samantha durante los 12 episodios de 1980-1981.

Buck Rogers in the 25th Century, episodio Happy Birthday, Buck, de Enero de 1980.

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Las reglas de oro para una comedia de éxito.

10 octubre 2009 at 22:00 (Cine, Comedia, Literatura, Teatro)

En la actualidad no se realizan comedias como las de antes, los guiones de las escasas comedias que se estrenan harían sonrojar a cualquier ayudante del departamento de guiones de uno de los viejos estudios de Hollywood.  Por lo general estas nuevas comedias son poco ingeniosas, a pesar de que estén algunas repletas de efectos especiales, son repetitivas, de un humor facilón y desde luego nada sofisticadas, cuando no auténticamente zafias.

Nada que ver con la conocida como comedia clásica americana. Este género tiene aún muchos adeptos y es uno de los más queridos por el público, y en general ha envejecido muy bien, teniendo en cuenta que estamos hablando de películas que se rodaron durante la edad dorada de Hollywood, es decir, en los años treinta, cuarenta, cincuenta y primera mitad de los sesenta.

En aquellas películas todo es sofisticación y glamour, los ambientes suelen ser de los más selectos y en ellos suelen ocurrir acontecimientos originales y divertidos.  Los personajes son agradables, visten elegantemente y suelen tener un encanto y una personalidad arrolladora, aunque sean unos pillos o unos sinvergüenzas de guante blanco.

1941 Las tres noches de Eva (foto) 01

Entre smokings, clubs nocturnos, cruceros de lujo, grandes hoteles, champán, whisky y Martini el humor que se desgrana en estas películas es exquisito y los diálogos suelen tener una extraordinaria agudeza donde la vulgaridad no tiene cabida.

Si alguien definió y llevó a la cima la llamada comedia clásica americana que se desarrolló durante esos años, ese fue Preston Sturges.

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Preston Sturges definiría las reglas de oro para una comedia de éxito que aplicarían con muy buen tino muchos de los maestros de ingenio superior de la comedia americana como Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Ben Hetch, Charles Bracket, Mitchell Leisen, Garson Canin, Frank Capra, Rene Clair, Charles Chaplin, Howard Hawks o el propio Sturges.

Las reglas que había que seguir eran estas:

Una chica bonita es mejor que una fea.
Una pierna, mejor que un brazo.
Un dormitorio, mejor que una sala de estar.
Una llegada, mejor que una partida.
Un nacimiento, mejor que una muerte.
Una persecución, mejor que una charla.
Un perro, mejor que un paisaje.
Un gatito, mejor que un perro.
Un bebé, mejor que un gatito.
Un beso, mejor que un bebé.
Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa.

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Este hombre lanzó además una idea revolucionaria en su época, consistente en defender que los guionistas podían dirigir sus propias creaciones.

Esta idea se convirtió en un reto para él y demostró sobradamente que era posible en la década de los años 40, donde desarrollaría toda su carrera como director tras haber trabajado en multitud de guiones para, entre otros, Mitchell Leisen y Willian Wyler.

Su primer guión para la comedia fue The Good Fairy (Una chica angelical) basada en un éxito teatral de Ferenc Molnar y que se había estrenado en Broadway en 1931.  La Universal le había encargado este guión después de que hubieran quedado impresionados dos años atrás con el guión de “The Power and the Glory” (El poder y la gloria) que se dice que sirvió de inspiración a Orson Welles para su Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941).

Willian Wyler no era muy dado a la comedia pero Una chica angelical, estrenada en 1935, le salió tan redonda gracias al ingenioso guión de Sturges, que a partir de este primer guión cómico, seguiría escribiéndolos.

Uno de los guiones más celebres de todos los que llegó a escribir Preston Sturges antes de dedicarse de lleno a la dirección sería el de Easy Living (Una chica afortunada) que dirigiría Mitchell Leisen en 1937 con Jean Arthur y Ray Milland como principales protagonistas.  Una típica comedia de los años treinta, llena de ingenio, humor, slapstick, decorados lujosos, buenas interpretaciones y algo de crítica social.

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Sturges se quejaba siempre de que los directores retocaban sus guiones y eliminaban a veces algunas de las mejores ideas en el montaje final, así que decidió dirigir sus propios guiones. Intentó convencer a la Paramount de que le dejasen dirigir su siguiente guión “Así paga el diablo” (The Great McGinty, 1940), una sátira sobre la corrupción política. Como el estudio se resistía les propuso un trato: haría la película cobrando un dólar y con bajo presupuesto, pero si resultaba un éxito, en adelante dirigiría sus guionesEl estudio aceptó a regañadientes y Sturges ganó la apuesta.

Esto le permitió despegar y dirigir en los cuatro años siguientes, nada menos que ocho guiones propios.

El primer filme que dirigiría tras ganar su apuesta, es la memorable comedia Navidades en julio (Christmas in July, 1940), con un ritmo sobresaliente, no resulta tan alocada como las tres siguientes películas que darían su gran fama a Sturges, pero a cambio tiene un elemento que no se utiliza tanto en las películas siguientes: la ternura al estilo Capra.

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Todas las películas de estos años fueron una extraordinaria mezcla de sofisticación y slapstick, de humor verbal y visual, introduciendo el realismo y la sátira en la comedia como antes no se había hecho.

El argumento de Las tres noches de Eva (The Lady Eve, 1941), contiene bastantes experiencias vividas por Sturges. Por lo visto su madre se casó varias veces y siempre estaba dispuesta a un nuevo matrimonio con tal de seguir con el tren de vida al que ella y su hijo estaban acostumbrados. Poseía negocios de cosméticos y siempre se movía con Preston en ambientes de la alta sociedad, viendo qué podían sacar de aquellos privilegiados.

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La protagonista femenina, interpretada por una maravillosa Barbara Stanwyck, tenía mucho de la madre de Sturges, y como buena timadora , se propondrá engatusar al despistado,  rico heredero y ofidiólogo interpretado por Henry Fonda, para, con ayuda de su tramposo padre interpretado magistralmente por Charles Coburn, sacarle hasta el último centavo.

Jean Harrington (Barbara Stanwyck): I need him like the axe needs the turkey.
“Colonel” Harrington (Charles Coburn): Don’t be vulgar, Jean. Let us be crooked, but never common.

El soberbio sinvergüenza del “coronel”, al principio de la película, sentencia esta frase que se convertirá en clásica: “Podemos ser malhechores, pero nunca vulgares”.

The Lady Eve significaría la consagración definitiva de Sturges y la primera de su famosa trilogía compuesta por Los Viajes de Sullivan (Sullivan’s Travels, 1941),  y  Un marido rico (The Palm Beach Story, 1942).

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En Las tres noches de Eva, se explota el gag visual a conciencia, incluyendo las numerosas y divertidas caídas de Henry Fonda y con las que el director pone en práctica la más importante  de sus famosas reglas de oro. Todo el filme está repleto de humor inteligente que hizo que el público y la crítica sucumbieran a la diversión y que se recaudase mucho dinero para el estudio.

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Con Los viajes de Sullivan (Sullivan’s Travels, 1941), Preston Sturges rendiría un sentido homenaje al cine en general y a la comedia en particular. Un tributo al cine como entretenimiento, sin complicaciones ni mensajes, al cine popular. Pero lo cierto es que Los viajes de Sullivan sí tiene mensaje, y es que pretende transmitir lo importantes que son las películas “sin mensaje”.  Es una crítica a los filmes con pretensiones, que proclamándose realistas se centran en la parte más sórdida de la vida, olvidándose de la diversión y de la risa.

Decía Preston Sturges:Después de ver un par de películas de algunos de mis colegas directores de comedias, que parecían haber abandonado la diversión por el mensaje, escribí Los viajes de Sullivan para satisfacer mi deseo de decirles que se estaban poniendo un poco profundos y que dejaran los sermones para los predicadores”.

Sullivan: This picture is an ANSWER to Communists. It shows we’re awake and not dunking our heads in the sand, like a bunch of ostriches. I want this picture to be a commentary on modern conditions, stark realism, the problems that confront the average man.
Mr. Lebrand: But with a little sex.
Sullivan: A little, but I don’t want to stress it. I want this picture to be a document. I want to hold a mirror up to life. I want this to be a picture of dignity, a true canvas of the suffering of humanity.
Mr. Lebrand: But with a little sex.
Sullivan: (resigned) With a little sex in it.

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Parece mentira que Sturges pudiera dirigir esta obra maestra, de una madurez narrativa al más alto nivel, tras haber realizado en el mismo año The Lady Eve y que encima tuviera tiempo de preparar Un marido rico para el año siguiente.  En toda la historia de Hollywood no se recuerda una condensación creativa tan enorme.

Esta película contiene cine dentro del cine, homenajes a Charles Chaplin, a Walt Disney y a los dibujos animados, a las películas de presidiarios que tuvieron tanta fama en los años 30, contiene persecuciones trepidantes y super-divertidas y algunas escenas que por sí solas bastarían para inmortalizar a un director.

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Los actores principales,  Joel McCrea, con una importante carrera a sus espaldas,  y Veronica Lake, símbolo indiscutible del glamour y de la fascinación hollywoodiense en su primer filme como protagonista, encajan perfectamente en esta película que a pesar de criticar a las películas con moraleja contiene una contundente: “La risa es lo único que tienen algunos. No es mucho, pero es todo lo que tienen”.

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Un marido rico (The Palm Beach Story, 1942), sería la última de las tres obras maestras que Preston Sturges rodó en tan sólo dos años.  Esta película se basaría sobre todo en golpes de ingenioso diálogo, en ingeniosas frases acompañadas de efectivos giros de argumento y en la total falta de moralidad y ausencia de lógica en las actuaciones de los personajes.

Con un argumento totalmente delirante, servirá este filme para el lucimiento de Joel McCrea de nuevo, emparejado en esta ocasión con una exquisita  Claudette Colbert y con secundarios de lujo de la talla de Mary Astor.

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Sturges fue el descubridor del cómico Eddie Bracken con el que filmó dos espléndidas sátiras; El milagro de Morgan’s Creek (The Miracle of Morgan’s Creek, 1944)  y  Salve, héroe victorioso (Hail The Conquering Hero, 1944), que le planteo  algunos problemas con la Paramount por su fuerte carga antimilitarista en plena II Guerra Mundial.

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Abandona el estudio y tras una breve asociación con el multimillonario Howard Hughes y después de rodar con bastante libertad la última comedia de Harold Lloyd, El pecado de Harold Diddlebock (The Sin of Harold Diddlebock, 1947), sin demasiada fortuna y que posteriormente sería re-montada por Hughes y re-titulada como Mad Wednesday, dirigiría algunas películas más que fueron un fracaso comercial y de crítica y se dedicaría a escribir para el teatro hasta su muerte en 1959.

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Preston Sturges tiene una magnífica página oficial con muchos datos acerca de su vida y su filmografía y también he encontrado un artículo bastante interesante en Senses of Cinema.

Fuentes documentales utilizadas:

The Movie Director Story. Joel W. Finler. Ed. Optopus Books.
Comedia. Humor y Sátira en el Cine. Juan Campos. Ed. La Máscara.
La comedia clásica norteamericana. Guillermo Balmori. Ediciones JC.
Historia Universal del Cine. Editorial Planeta.
Diccionario Espasa de Cine. Augusto M. Torres. Espasa.

1948 Infielmente tuya (ale) 01

1949 The beautiful blonde from bashful bend (ing) 01

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