Classic Comedies I.

4 abril 2009 at 22:00 (Cine, Comedia)

Comentaba Erich Von Stroheim en un texto titulado “Sexo y cine”, aparecido en la revista francesa Ciné-monde, y que criticaba a la sociedad americana y el clima moral que imperaba en Estados Unidos cuando nació el cine: “… Ese era el clima moral en el momento en que nació el cine, vástago bastardo cuyo padre era el melodrama senil y cuya madre era la linterna mágica de las ferias. Nadie creía seriamente en su supervivencia. Sus propios autores miraban las películas como una moda efímera, cuyo público no tardaría en cansarse. Nadie se las tomaba en serio. Se entraba en un cine, para pasar el tiempo, entre dos autobuses o para abrigarse de la lluvia. Nadie veía nunca el comienzo o el final de una película.”

Afortunadamente, las cosas cambiaron y el cine se convirtió en un espectáculo cada vez más apreciado por el público, en parte gracias a las enormes fortunas que hicieron con los productos recién nacidos los estudios pioneros como Fox, Laemme, Zukor, First National, Pathé y tantos otros.

Aparte de las famosas películas de vaqueros con Tom Mix, William S. Hart o Buck Jones, repletas de acción, sangre, pólvora y movimiento, surgieron comedias alocadas que a base de movimiento y efectos especiales de cámara revolucionarios, o a base de ridiculizar a la autoridad del sistema, representada por el pobre policía que se llevaba todos los mamporros, o en su vertiente más sofisticada, a base de comedias de “dormitorios y cuartos de baño”, con ciertas insinuaciones adecuadas a la moral americana a la que se refería Stroheim, empezaron a atraer a numeroso público ya más interesado por las historias que allí se contaban o por pasar unos  momentos sonrientes o hilarantes, cuanto más largos mejor. Así en el periodo entre las dos guerras mundiales, y con la debacle de 1929 y la crisis anterior que la anunció, como final y principio de una etapa, surgieron comedias en el cine americano que difícilmente pueden olvidarse. Tanto las comedias de la primera etapa, joyas del cine mudo, como las que se rodaron y produjeron en los años siguientes, perseguían la complicidad del público y la risa en su más pura concepción.

A través de esta primera entrega de “Lobby Cards”,  de la extensa y envidiable colección de Michael Hawks, recordaremos algunas de estas magníficas comedias y a los artistas que las pusieron en escena para gratificación mundial.

Luces, Cámara …  ¡¡Acción!!

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The Fireman (Charlot bombero), de 1916, de Mutual. Escrita, producida, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin. En ella Charlie, era un bombero patoso, aunque sus compañeros lo eran aún más, que jugaba a las damas con sus compañeros de trabajo mientras esperaba que su fiero capitan (Eric Campbell), apareciera dando mudos alaridos y repartiendo puntapies a diestro y siniestro.  Luego se ganaba el afecto de la chica del traje de tablero de damas, interpretada por  Edna Purviance (su amante en la vida real), novia del enorme capitán de bomberos, después de haberla salvado de un incendio en la casa de su padre, provocado por éste para cobrar el seguro.

En esta su segunda comedia para la Mutual, Chaplin demuestra estar hecho de goma demostrando sus enormes habilidades acrobáticas de una extraordinaria agilidad. Así se busca el gag continuamente y se dibuja en el desarrollo de la trama dos vertientes, la sentimental (los momentos amorosos burlescos con Edna) y el drama (la víctima del incendio llorando sobre su hombro). Como en toda película del cine mudo, la expresión de la cara es muy importante ya que con ella el actor representa y muestra el encanto, la malicia, el sufrimiento. Tanto Chaplin como Eric Campbell (El jefe de la brigada de bomberos, bigotón, fortachón y con muy mala leche),  expresarán con sus facciones todos estos sentimientos transmitiendolos al público a la perfección.  Entre estos dos personajes, enfrentados por el amor a la misma mujer (la encarnada por Edna Purviance), surgirán continuas intrigas y luchas en las que los personajes bajo sus distintos aspectos cobrarán un valor simbólico: el de la fuerza bruta es el poder con el que se daña al débil, pero éste se salva porque lucha de igual a igual con sus habilidades, sus trucos y su inteligencia.

Destacable también es el papel del actor Lloyd Bacon (el padre de Edna) que llegaría a ser uno de los más prolíficos directores de la Warner en los años 30.

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Roscoe “Fatty” Arbuckle, dirigía y protagonizaba esta corta comedia  de 1916 de Triangle – Keystone:The Wife’s Mistake“. Su mujer, Minta (Araminta) Durfee,  frecuentemente coprotagonizaba las películas con él, como en este caso, aunque la muchacha que aparece con él en esta lobby card, es Betty Gray.

Roscoe Arbuckle, fue descubierto por Mack Sennett en 1913, cuando siendo fontanero, se presentó en casa del productor a desatascar un desagüe. Fue contratado de inmediato, y su sorprendente agilidad para su gordura, le proporcionaron una fulgurante carrera que comenzó en los Keystone Cops (Los policías locos que hacían unas carreras de vértigo) y fue ascendiendo, protagonizando numerosas comedias con Charles Chaplin, Buster Keaton y Mabel Normand entre otros.

Fatty” estuvo rodeado de escándalos. El sexo y las drogas llenaban sus fiestas y sus famosas orgías, hasta la trágica y truculenta muerte de la modelo de Chicago convertida en estrella de la Fox, Virginia Rappe en una de estas fiestas en 1921.  Los tres juicios posteriores, que acusaban a Roscoe de asesinato en primer grado, del que fué absuelto en las tres causas, y los sordidos hechos alrrededor de esta muerte, acabaron con la carrera de Roscoe Arbuckle y con la retirada de circulación de todas sus películas.

Solo varios amigos entre los que se encontraba Buster Keaton, le permanecieron fieles, y “Fatty” tuvo que cambiarse de nombre para poder conseguir empleo como director de comedias y guionista accidental.  Cuando parecía que su reputación emergía, murió de un ataque al corazón en Nueva York en 1933.

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Después del enorme éxito de Rodolfo Valentino en “The Sheik” en 1921, Ben Turpin se adentraba en las arenas del desierto para tener unas aventuras similares, en las que el héroe de ojos cruzados se convertía en rey de Arabia, mientras el verdadero príncipe estaba de vacaciones. Este comediante nato tenía sus ojos cruzados debido a un accidente en su juventud y se dice que cada vez que tenía una aparatosa caída o golpetazo en la cabeza, de esos típicos de cine de comedia mudo, se miraba en el espejo para ver si su estrabismo característico seguía en su sitio.  Ben Turpin estaba convencido de que su bizquera era esencial para su carrera cómica y la propaganda de la época indicaba que sus ojos cruzados estaban asegurados en 25.000 $ con la compañía Lloyd’s de Londres.

Ben Turpin era uno de los hombres más ricos de Hollywood en aquella época, y encantado con su éxito se presentaba a sí mismo con la frase “Soy Ben Turpin y gano tres mil dólares a la semana.

Comenzó su andadura por las películas en el año 1907, y después de aparecer en múltiples comedias cortas, apareció en múltiples comedias de Chaplin. La relación con Chaplin se  enfrió dicen, cuando Turpin comenzó a aparecer como un rival a causa de su creciente popularidad.

Durante los años 20 Ben Turpin encontró su filón de oro en la parodia, prestando su absurda apariencia a papeles de play-boy, parodiando al Latin lover Valentino, o al frío y duro teutón Von Stroheim, en las versiones burlescas de las películas originales “The Seik” y “”Foolish Wives” (Esposas Frivolas) en sus nuevas versiones diseñadas para la risa y el desenfreno humorístico desplegado por Ben Turpin: “The Shriek of Araby” (El alarido de Arabia) y “Three Foolish Weeks” (Tres semanas frivolas/insensatas).

Ben Turpin se retiró a finales de los años 20 ya que sus acertadas inversiones le permitían vivir sin penuria económica y sin trabajar. Poco antes de su muerte, a los 76 años, interpretó su último papel en la película de 1940, de Laurel y Hardy Saps at Sea, donde cobró 1.000 $ por un rápido golpe en la cara y por 16 palabras de diálogo.

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A Mabel Normand se la ha considerado como la mejor de las comediantes de la época del cine mudo e incluso está acreditada como una de las primeras personas en tirar una tarta en un film — a Arbuckle en “A noise from the Deep” (1913).  Trabajó con Chaplin y con Arbuckle y en general con todo el elenco de actores cómicos del Hollywood de la época, relacionados con la compañía de Mack Sennett, incluidas las comedias de los Keystone Cops.

En “The Extra Girl“, de 1923 para Associated Exhibitors, su personaje, Sue Graham, ganaba un contrato para el cine, que luego resultaba ser una equivocación. Pero debido a su atracción por el mundo del cine, se iba desde su pequeño pueblo a Hollywood y allí buscaba fortuna en el mundo de la comedia. Esta película fue una de las mejores vistas interiores a los bastidores de Hollywood y a la forma de rodar allí en los años 20.  En el film, Mabel pasaba por múltiples vicisitudes entre las que destacaba un embrollo peligroso con un león del estudio.

Mientras tanto, su vida privada fue un desastre. En 1922 estuvo implicada en la muerte, aún no resuelta, del director William Desmond Taylor, con quien tenía una amistad íntima y una pasión compartida por los libros. Su reputación ya sufrió un golpe rematador, cuando en año nuevo de 1924, su chofer disparó e hirió a un amigo de Mabel en una reyerta nocturna, con la pistola de ésta.

Estos escándalos, junto a su reconocida adicción a los narcóticos y al alcohol, dañó su carrera de forma aplastante. Murio muy joven, a los 37 años, en 1930, a causa de una tuberculosis.

Mabel Normand tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

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Otro gran comediante de la época muda de Hollywood fue Harry Langdom y según Mack Sennet, fue el mejor cómico de sus tiempos, mejor aún que Chaplin.

En esta película “Tramp, Tramp, Tramp” (Camina, camina, camina), de 1926 para First National, Harry Langdon interpreta al hijo sin un céntimo, que entra en una carrera campo a través dotada con 25.000 $ de premio, para poder pagar la operación de su padre. En esta película,  Joan Crawford aparece como la hija del millonario fabricante de zapatos que patrocina la carrera.

Le película fue bien recibida por la crítica y por el público, pero el popular y talentoso Langdon sufrió sin embargo por las continuas críticas que lo comparaban con Chaplin y sus parecidos papeles de vagabundo. Esta película fue uno de sus mayores éxitos, y posteriormente y tras su segunda colaboración con Frank Capra, tuvo un meteórico declive que lo llevó a la bancarrota y a finalizar su carrera escribiendo gags para películas de otros cómicos famosos.

El director Leo McCarey dijo respecto al declive de la carrera de Harry Langdon: “Su escritor era un erudito y le preparaba cosas muy intelectuales. Langdon, en mi opinión, era un mimo demasiado especial para ser apreciado por el gran público. Por eso mismo no truvo un mayor éxito“.

Frank Capra, que le dirigió en sus tres mejores películas y que fue despedido literalmente por Langdon, realizaba un análisis bastante sagaz y un poco rencoroso, acerca del declive de Langdon“Los críticos más sesudos, los más talentosos, vinieron para explicarle en qué consistía su arte y lo sacaron de cauce. Además apareció la crítica ditirámbica, exagerada, excesiva, colmada de adulaciones. Y el hombrecito, que había vivido en vagones de segunda, se creyó el rey del mundo. Hollywood lo coloca a la cabeza, adquiere una inmensa residencia, usa gafas oscuras, bufandas de vivos colores, ofrece recepciones, contrata secretarios… y descubre a las mujeres, por quienes demuestra un excesivo interés. Fue una combinación mortal. Fue demasiado para el hombrecito.”.

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En esta jovial y energética comedia dirigida por King Vidor en 1928 para la MGM, Marion Davies estableció firmemente su talento como comedianta y transmitió al público una presencia deliciosa en la pantalla. En esta película estaba arropada por Marie Dressler, en el papel de su dominanta madre. Marion también imitaba en este filme, con gran éxito, a actrices de la época como Mae Murray, Lillian Gish o Pola Negri.

Ya en esa época, Marion era amante del magnate de la prensa, William Randolph Hearst, con quien mantendría una relación sentimental a lo largo de 30 años.  Debido a esto, Hearst llegó a una asociación con Louis B. Mayer, por la cual, consideraban la utilización de Marion en términos de prestigio social y de publicidad gratuita para los estudios MGM. Así, Mayer, se ofreció a financiar las películas interpretadas por la actriz, a la que pagaba un salario semanal de 10.000 $Hearst mientras tanto recibía una parte de los beneficios que se obtenían y puso a disposición de Marion un bungalow de 14 habitaciones en el terreno de la MGM.  En 1934, debido a que los papeles pretendidos por Marion, eran asignados a la mujer de Thalberg, Norma Shearer, Hearst cortó relaciones con la Metro y movió su famoso bungalow por un breve espacio de tiempo a los terrenos de la Warner.

Los reveses financieros de Hearst, significaron también el comienzo del fin de la carrera cinematográfica de Marion Davies, que declinó definitivamente  con la llegada del sonoro.

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En su primera comedia de 1928 para la MGM, rodada en localizaciones de Nueva York con el título de trabajo “Snap Shots“, Keaton interpretaba a un fotografo callejero que se enamora de Sally (Marceline Day), que trabaja en el Hearst Newsreel (MGM). Para conquistarla, se hace aprendiz de cámara en la MGM. Intrigado por las oportunidades artísticas, Keaton comienza a rodar con su cámara por las calles de Nueva York, para así  ir cogiendo experiencia y conquistar a Sally antes de que el cortejo de otro cámara experimentado de la MGM, interpretado por Harold Goodwin, conquistase a la chica.

En esta película se pueden ver carreras trepidantes por las calles de Nueva York, peleas entre bandas Tong en Chinatown, accidentes super-peligrosos de barco y otras peripecias y arriesgadas acrobacias para las que Keaton no usaba ningún doble ni especialista.  Ya en esta época su personaje principal estaba modelado, un joven tragicómico que se enfrentaba a las desgracias con una absoluta inexpresividad, que hizo que le bautizaran como “cara de palo” y que hacía que Keaton expresara sus emociones y energía a base de peligrosas acrobacias y efectos que estuvieron a punto de costarle la vida en alguna de sus películas.

Durante los años 20 Buster Keaton alcanzó la cima de su creatividad, y se convirtió en  uno de los comediantes más famosos del mundo, llegando a cobrar 150.000 $ por película al final de la década.

En cualquier caso, su ingreso en el sistema de estudios a través de su contrato con la Metro Goldwyn Mayer, fue considerado por Keaton como el mayor error de su vida, tal y como reconocería en sus memorias, al ver como el engranage gigantesco del estudio amenazaba por engullir a los auténticos artesanos como él.  En relacion con “El cameraman” comentaba:

… Cuando rodé mi primera película para la Metro, su plantilla de escritores comenzó a caer en manada sobre nosotros. La mayoría de aquellos hombres eran buenos escritores y argumentistas de recursos. Éste era uno de los problemas. Tenían demasiados recursos y cada uno de ellos, naturalmente, deseaba contribuir con algo. En total había ayudándonos ventidós escritores de la plantilla y complicaron nuestra sencilla trama con todo lo que pudieron imaginar, gánsteres, bandas callejeras del Ejército de Salvación, estibadores y ladrones de alhajas. Y no sólo eran los ventidós escritores los que estaban tratando de ayudarme. Los ejecutivos y los peces gordos del estudio también se convirtieron  en creadores de gags de la noche a la mañana, contribuyendo enormemente a la confusión. Con tantas reuniones, tantas charlas, tantos cerebros trabajando, por primera vez empecé a perder la fe en mis propias ideas”.

Fuentes documentales utilizadas:

Lobby Cards. The Classic Comedies. Kathryn Leigh Scott. Pomegranate Press, Ltd.
Classic Movie Comedians. Neil Sinyard. Smithmark Books.
Comedia, Humor y sátira en el cine. Juan Campos. Editorial La Máscara.
A-Z Of Silent Film Comedy. Glenn Mitchell. B.T. Batsford Ltd. London.
Contracampo Revista de Cine. Nº 40-41. 1985.
Todas las películas de Charlie Chaplin.  Gerald D. McDonald y otros. RBA Editores.
Hollywood Babilonia. Kenneth Angeer. TusQuets editores.
Joyas del Cine Mudo. Vicente Romero. Editorial Complutense.
Diccionario Espasa de Cine. Augusto M. Torres. Espasa.
Y por supuesto … Wikipedia e Internet Movie Database.

3 comentarios

  1. Fran said,

    Como siempre, una información completísima.

  2. Las reglas de oro para una comedia de éxito. « El jergón de Long John Silver. said,

    […] Classic Comedies I. […]

  3. Classic Comedies II « El jergón de Long John Silver. said,

    […] las películas en la primera entrega  de Classic Comedies eran todas joyas del cine mudo, esta segunda entrega ya refleja algunas de las primeras incursiones […]

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