Topos al acecho.

29 septiembre 2009 at 22:00 (Historia, Ilustración, Publicidad)

Uno de los temas más apasionantes que se ha tratado en la literatura, en el cine, y en el mundo del cómic, basado en una realidad nada lejana, es el del espionaje.

La obtención de información confidencial del enemigo mediante la infiltración y la escucha, el soborno o el chantaje, ha tenido principalmente en las guerras, pero también en tiempos de paz, un valor incalculable, tanto cuando esa información era veraz y permitía descubrir los planes del enemigo, como cuando permitía poner un señuelo y engañar al enemigo haciéndole creer algo ficticio que resultaba beneficioso para la causa del espiado.

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La utilización de informadores en los países enemigos fue utilizada desde tiempos remotos por todas las potencias e imperios. Estos informadores, aparentemente inofensivos y perfectamente integrados en la sociedad, escuchaban en el autobús, en las barberías, en los supermercados, en las fiestas de sociedad y en las alcobas. Analizaban los rumores, informaciones y confidencias que obtenían en la retaguardia, los filtraban y los transmitían a sus pagadores que utilizaban esas informaciones con un único objetivo: hacer daño al enemigo.

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Aunque el oficio de espía se haya ejercido desde los albores de la humanidad, no experimentó jamás un uso tan masivo como el que se registró durante todo el siglo XX. Si bien ya comenzó con el enfrentamiento Franco-Prusiano de 1870-1871, su auge y utilización se afianzó con las dos guerras mundiales, rematando una escalada increíble del oficio a lo largo de la guerra fría y hasta nuestros días.

A lo largo de estos tiempos, el espionaje ha ido evolucionando de un juego impío,  alocado y travieso a una necesidad político-militar a la vanguardia de las actividades estatales de las grandes y medianas potencias.

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Muchos son los nombres de espías famosos en la realidad  que son auténticas inspiraciones para elaborar las más truculentas historias y aventuras en la ficción.

Ahí tenemos en el siglo XXMargarita Gertrudis Van Zelle, la famosa Mata-Hari, o a Josephine Baker que trabajó para el Deuxième Bureau y para la resistencia francesa, al desgraciado, engañado y despreciado Elyesa Bazna, alias Cicerón, al traidor al M.I.5 Christian Lindemans, alias King-Kong, al agente secreto alemán Otto Kuehn que utilizaba a su bella hija para sonsacar información a oficiales americanos, al más famoso espía de la II Guerra Mundial, Richard Sorge, que facilitó ingente información sobre los movimientos nipones en Asia a sus colegas rusos, a los espías innumerables, y muchos desconocidos, de la postguerra y la guerra fría que se enfrentaron para conseguir los secretos del átomo y alimentaron las investigaciones y los logros de las agencias espaciales, a los agentes dobles que desmontaron infraestructuras de espionaje enemigas con una inteligencia brillante, como Harold Adrian Russell Philby, y a tantos otros espías y artesanos de la escucha y el análisis.

Todas las potencias y sus servicios de contra-espionaje eran conscientes de que el hablar de más costaba vidas y de que había  redes de informadores enemigos que pululaban por sus naciones. De forma que utilizaban la propaganda para avisar a la población y pedirla discreción.

En todos los bandos destacaron dibujantes al servicio de la propaganda que intentaban concienciar a la población de la importancia de no hablar de más. Estos son algunos ejemplos.

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folleto republicano alertando del espionaje fascista

11 comentarios

  1. Nienna said,

    Vaya carteles tan “sutiles”…
    En la época no se andaban con chiquitas… (vease el de Adolfito haciendo oreja subido en los cables del tendido eléctrico, ja, ja, ja…)

    • Jesús Angel said,

      Pues sí Nienna, a algunos no les faltaba sentido del humor, aunque la verdad es que el tema era muy serio. El Adolf… menudo pájaro de mal agüero posado en los cables… jajaja
      Saludos

  2. Manuel said,

    Como siempre tus articulos son muy buenos y, sobre todo, muy bien documentados -como lo prueban esos carteles que has rescatado. Sin embargo, creo que esa documentación limita el alcance de la concepción que aportas de espionaje -ceñida al tiempo de guerra.

    Me permito añadir algunas cosas para mayor reflexión sobre el asunto. El espionaje, el uso en general de los servicios secretos -con lo que eso significa- tuvo un extraordinario desarrollo en China antes de la unificación en el 220 A.C. Hay varios libros que lo tratan, sobre todo porque tras la unificación se sacaron estos trapos sucios.

    Pero realmente hemos de suponer que el espionaje es extraordinariamente común y significativo en todas las épocas. Simplemente pensemos que apenas tenemos información sobre otros países y es necesario un analisis y un contraste mucho más profundo que el que ofrecen los periodistas (que por lo general mienten y distorsionan la realidad SOBRE EL EXTRANJERO, ya que nadie se la puede contrastar, pero eso no es viable en lo que refiere a la seguridad entre los países. No solo la inseguridad que aportan a los otros, sino que lo más interesante son los problemas de seguridad internos propios, donde reside una de las claves de la guerra (absoluta).

    No voy a continuar hablando de lo que se, me referiré ahora solo a lo que me imagino. Os propongo la historia de Marlowe, el creador del primer Fausto, que claramente refiere a las actividades de los agentes en otros paises, Marlowe, fue espía anglicano en un colegio francés católico -su conciencia debió “desgarrarse”. Otros escritores financiados por las cortes europeas, como el mismo Goethe, los viajeros rusos, los francese como Merimee, y de decir de los inglese, como Conrad y otros, eran casi seguro agentes, que aprovechaban esa condición para escribir novelas asequibles al gran público.

    En efecto, la INTELIGENCIA, es la única capaz de dar una relación de las cosas tal cual son, se desvincula de la ideología estatal (cuando te informa de las religiones de un país, te está diciendo las facciones que se produciran en caso de violencia, pero no le importa cual es la verdadera -como nosotros nos creemos que es la nuestra. De ahí obtiene su entendimiento Cervantes, de haber estado cautivo de los turcos 5 años, de haber vivido en Italia otros tantos, y luego venir a España a encarar la Santa Inquisición, ahora encaramos mayormente el pedorreo de las televisiones….

    Que Dios nos ayude!

    • Manuel said,

      Olvidé mencionar que existe una teoría bastante sólida, común entre intelectuales en Inglaterra, de que Shakespeare es realmente la personalidad que tomó Marlowe una vez que decidió dejar la suya, que no la aguantaba más.

      • Jesús Angel said,

        Muy interesante tu aportación Manuel.
        Estoy de acuerdo en que el espionaje es plato común para todas las épocas de la historia, incluso que en aquellas épocas eran más “secretos” los espías que ahora, ya que no registraba nadie sus andanzas o pocos lo hacían. Los más modernos son más conocidos y sus hechos y espionajes son muchas veces más medibles en cuanto a logros y fracasos. Sin ir más lejos, y hablando de China, no fueron los franciscanos y los curas de la compañía de Jesús los espías por excelencia para las cortes europeas sobre aquel lejano país. Desde luego, tienen verdaderos compendios y estudios de costumbres tan detalladas que parecen informes de espías más que otra cosa. Escribiré dentro de poco sobre este tema.
        Lo que más me ha gustado es lo de Marlowe y Shakespeare.
        Un abrazo.

      • Manuel said,

        Un apunte más. Marlowe condena a Fausto. Goethe lo salva. Por mi parte, creo que Goethe es un genio de la literatura pero Marlowe es un pensador más profundo.

        Por otro lado, voy a abundar un poco más sobre lo que escribí arriba, para intentar aclarar más el propósito de mi comentario.

        Los medios de comunicación públicos de un pais dicen algo diferente a un nacional y a un extranjero. Primero de todo esos medios están dependen del poder, su intención verdadera no es tanto informar al ciudadano sino adoctrinarle, indicarle su puesto en la jerarquía, como se actúa en común, los valores que se comparten, etc. Pero cuando un extranjero vive inmerso en ese ámbito ajeno, un emigrante normal, se aliena, a no ser, precisamente, que sea espía, porque su deber es observar desde fuera esos resortes en el mando, en la disciplina y finalmente en la seguridad del país. En ese sentido tengo que decir que los espías siempre están al servicio de la potencia, aunque sean de un país tercero, pues la potencia es la que se encarga de la seguridad, que es lo mismo que seguir asegurando su predominio, o cuidándose de la inseguridad que le pueda reportar.

        Mencionaba “lo que sé” no porque haya sido espía, sino porque he vivido en Cairo, Moscú, Londrés, Berlín, Pekín y aprendiendo el idioma y con interés precisamente de conocer el mundo, un espía vocacional, pero para mi propio propósito, no al servicio de nadie, así he seguido sus discursos en TV, en sus media (los rusos eran comunistas, los chinos lo siguen siendo -las críticas que hacen al imperialismo americano son alucinantes, incontestables, sólidas y perfectamente bien argumentadas, algo impensable en España, la provincia más fiel del imperio que informa con admiración tanto o más de EEUU que de si misma (las eleciones americanas, primarias incluídas, duraron dos años de información diaria) y la televisión y el cine es una franquicia suya. Y no entiendo que alguien sea responsable personalmente de generar esa información, de alguna manera se produce por si sola.

        Cuando un país cambia de regimen, como ha sucedido en los de Europa del Este se produce lo que muy bien señalas de “1984”, lo que ayer era blanco ahora es negro y viceversa, luego pasa un tiempo y ya es que ha sido siempre así.

        De modo que, visto como el poder modula la conciencia de la gente (algo que queda inconsciente salvo para los espías, para la inteligencia), pienso que no sería muy dificil, sino lo propio, generar una conciencia humana.

        Un abrazo, JA. Felicidades una vez más por tu trabajo.

  3. Andrés said,

    Estos carteles me ponen los pelos de punta, vaya mal rollito con el que se andaban. Ahora que estamos en una era más avanzada en información, me imagino que será mucho peor ¿no?

    Desde luego es un tema apasionante, seguro que te daba un subidón cuando te enterabas de algo y lo soplabas a otros, jeje.

    • Jesús Angel said,

      Que tal Andrés. Pues en efecto ahora con los medios de comunicación, Internet, programas rastreadores, tarjetas magnéticas, satélites, aviones espía, cámaras en las calles, etc. Estamos siendo espiados continuamente. Qué es el Gran Hermano sino un espionaje morboso al servicio de los televidentes y de la guerra de las audiencias, a pequeña escala de la conspiranoia descrita por George Orwell en su 1984. Al final todos estamos siendo espiados por los bancos, el estado, las industrias farmacéuticas y en general por otras gentes de mal vivir similares a las anteriores.
      A mi también se me ponen los pelos de punta de pensarlo.
      Un abrazo.

  4. June said,

    Me ha fascinado esta entrada desde el principio hasta el final .
    Qué carteles más impactantes, genial.

    • Jesús Angel said,

      Hola June. El espionaje es un tema fascinante. La verdad es que soy adicto a James Bond, así que algo tendrá que ver también. Desde que vi algunos carteles en un libro sobre el cómic y los humoristas e ilustradores en la IIGM, desee hacer una entrada sobre esto, así que cuando reuní el material me dije, adelante. El texto ha sido breve, pero he elegido a los espías que más me fascinan. Sus historias son dignas de ser conocidas, son apasionantes la verdad.
      Besos.

  5. Espineli said,

    La verdad es que este tema del espionaje tiene su miga, en los cómics españoles no sé por qué siempre a estado presente, véase Mortadelo y Filemón jeje.

    Los carteles me han gustado mucho sobre todo el último, que gran verdad para el espionaje!

    Un saludo.

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