La reina serpiente

29 abril 2010 at 22:00 (Guadalajara, Ilustración, Literatura, Memorias del Otto, Mis Dibujos, Relatos, Relatos de JAO, Relatos de JAO)

A modo de introducción.

Este es mi primer cuento ilustrado.

El proceso aplicado para escribirlo en este caso ha sido bastante curioso, así que creo que merece la pena contarlo.

Todo empezó al ver el anuncio del certamen patrocinado por  la Biblioteca Pública de Guadalajara, que, siguiendo con el tema del Maratón de cuentos de Guadalajara de este año, y para celebrar el día del libro 2010, tenía como lema: “Crea un malo de cuento”.

Como tenía aparcadas varias historias que no encajaban, me daba rabia no participar, más aún cuando tengo especial predilección por los malos y malas de las historias y narraciones.  Entonces miré mi mesa de dibujo y comprobé la ilustración en la que estaba entretenido. Abrí la carpeta y fuí viendo unos cuantos malos que había dibujado, así que los puse todos sobre la mesa y decidí argumentar una historia donde tuvieran cabida todos esos malotes y situaciones.

El resultado podéis verlo a continuación. Espero que os guste.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Durante aquellos aciagos años, donde la maldad y las plagas campaban a sus anchas por la tierra, el mar era el único lugar seguro para vivir y los marineros éramos los más afortunados entre los mortales.

Navegábamos esa mañana por el gran océano interior buscando, en las obsoletas cartas de navegación que habíamos podido comprar en el corrompido puerto de Amoun’Na, un lugar donde aprovisionarnos, cuando apareció ante nosotros una isla bastante frondosa con una ensenada tranquila y un pequeño puerto pesquero. Los mapas adquiridos no reflejaban su existencia pero la situación no nos era extraña, como otras veces, aprovechamos para completar aquellas cartas con la ubicación del paraje que habíamos encontrado, con el propósito de copiarlas luego y venderlas en otros puertos.

Al fondear nuestra nave y desembarcar, nos extraño la inquietante soledad del puerto. No había ni un alma, solo alguna rata se deslizaba entre los barracones polvorientos.

Subimos una pendiente hasta un montículo, donde pudimos contemplar un extraño pueblo que se extendía al sol como si fuera pescado salado. Aquellas casas blanqueadas deslumbraban la vista, pero no lo bastante como para no poder percibir una absoluta quietud. Solo un hombre oscuro e imponente nos observaba de pie, delante del cercado de madera podrida que rodeaba aquel asentamiento aparentemente abandonado.

Venciendo algunas supersticiones y el miedo, nos dirigimos hacia aquel hombre que parecía vigilar el silencio del extraño poblado fantasma.  Mientras nos acercábamos, sentimos  como se helaba nuestra sangre.  Él nos escrutaba como si estuviera leyendo nuestros pensamientos.

Al parecer no detectó dobleces en ninguno de nosotros. Le saludamos. Tras una larga pausa, como saliendo de un trance, entabló conversación. Con su voz cavernosa  accedió a que su pueblo nos aprovisionara, pero demandó a cambio nuestra ayuda para aquello que acabaría convirtiéndose en una de las aventuras más alucinantes que experimentaríamos en aquellos años de incansable navegación.

Ante una frugal cena, compuesta de tortillas y frutas, pero acompañada con un agua de manantial excelente, Tsna Pá, que así se llamaba el hombre imponente, nos narró cómo, al menguar la luna, su pueblo había recibido la visita de las huestes de la reina serpiente, una ambiciosa mujer que apreciaba su belleza más que cualquier otro tesoro y cuyos  esbirros recorrían las islas de aquellos lugares en busca de muchachas jóvenes a las que robar su juventud mediante encantamientos. De las mujeres que esta arpía raptaba nunca más se sabía. Todo el mundo estaba aterrado, pues las creían muertas.

Tsna Pá era un mago poderoso. Si hubiera estado en el pueblo, los ejércitos de la reina serpiente no se hubieran atrevido a actuar, pero aquel día no estaba allí. La princesa Tani y otras seis jóvenes habían sido atrapadas. Había que rescatarlas antes de que fuera demasiado tarde, antes de que su vida fuera absorbida por la demoniaca reina.

La isla que la reina habitaba, estaba en algún punto hacia el ocaso y las embarcaciones pesqueras de que disponía el pueblo de Tsna Pá no eran adecuadas para aquellas aguas. Nuestro barco en cambio sí podría surcarlas sin problema debido a su mayor calado.

Tras cuatro días de navegación, vislumbramos el perfil del castillo de la reina maldita tras la densa bruma. Un dragón guardián salió a nuestro encuentro. Sobrevolaba en círculos, peligrosamente, pues casi rozaba el velamen. Nos sentíamos como presas listas para la caza. Todos estábamos aterrorizados pero el mago volvió a congelar nuestros corazones cuando, con su voz profunda, recitó unas extrañas letanías que petrificaron temporalmente a aquel gigantesco animal alado, que acabó retirándose entre la niebla.

Pudimos desembarcar en aquella isla sin percances. Solo tuvimos que reducir a unos pocos guerreros que, sorprendidos, acabaron huyendo por la playa. Ante nosotros se erguía el castillo de la ladrona reina bífida.  Debía de sentirse muy segura en aquella guarida, pues, al margen del dragón y de los guardianes huidos, no había más vigilancia.

El misterioso Tsna Pá conocía bien la ambición y los dominios de la soberana, así que no tardó en garantizar el acceso al inexpugnable castillo a través de unos pasos subterráneos secretos, organizando también el ataque y la búsqueda de la princesa Tani y de las otras jóvenes.

Él se encargaría de neutralizar a los pérfidos magos de la reina, aquellos brujos que mediante sus conocimientos y fórmulas, posibilitaban los raptos y el robo de la belleza para su ama. No eran ningún problema para él, dijo, pues solo les inspiraba el poder y la riqueza.

Nosotros, los marineros, nos encargaríamos de buscar a las raptadas en las mazmorras de la fortaleza, así que hacia allí encaminamos sigilosamente nuestros pasos.

Ya en los húmedos calabozos, tras una puerta de hierro, nos sobresaltó un gemido. Derribamos entre todos aquel obstáculo y a través del sofocante vapor del fuego blanco vimos con horror un engendro del demonio que se disponía a torturar a la princesa Tani.

Una vez más, fue la sorpresa nuestra principal aliada. En un momento, aquel despojo maldito yacía ensangrentado en la losa. Ya no volvería a causar sufrimientos nunca más.

Liberamos a la princesa de sus ataduras. Gracias a los dioses del mar no había sufrido ningún daño. Tampoco el resto de las muchachas habían sido sacrificadas, así que derribamos las puertas de los calabozos hasta que pusimos a todas a salvo.

Mientras nosotros nos dedicábamos a estas tareas de socorro, nuestro capitán, el aguerrido Ésparus, había continuado hacia los aposentos reales, en los pisos superiores de la torre mayor, dispuesto a enfrentarse con la bella y peligrosa incitadora del mal.

Un dulce aroma a incienso y albahaca inundaba la estancia donde la reina se contemplaba perezosamente en un espejo.

Vio a nuestro líder  a su espalda y su jovial rostro reflejó aquello que hasta entonces solo había infligido: ¡un miedo atroz!

Habló al guerrero dócilmente y le ofreció poder e inmensas riquezas. Pero Ésparus era bien conocido por su integridad. Replicó a la reina diciendo que sus fechorías habían finalizado allí, que aquellos a quienes había maltratado la juzgarían.

Estas palabras debieron sonar como truenos en sus oídos, pues no había acabado nuestro capitán de argumentar, cuando la reina comenzó a mutar en un ofidio, sin duda venenoso. Con su rapidez legendaria, Ésparus, atrapó con un tapiz a la reina serpiente en plena transformación, introduciéndola en un lujoso y pesado recipiente de aceitunas.

Cuando volvimos con el poderoso mago Tsna Pá a su isla, con la princesa Tani y las muchachas rescatadas, el pueblo fantasma despertó. Nos agasajaron con varias semanas de fiesta antes de que prosiguiéramos nuestro viaje por aquellos mares desconocidos.

Dejamos atrás esta aventura llevándonos un peligroso recuerdo. Aquel recipiente para aceitunas, era también mazmorra de una serpiente que un día fue una bella y cruel reina.


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Love Songs – 2: I Don’t Need No Doctor

25 abril 2010 at 22:00 (Erotismo, Love Songs, Música)

Según algunos estudios científicos, cuando encontramos a una persona deseada, se disparan en nuestro cuerpo una serie de reacciones. Nuestro organismo entra entonces en ebullición. A través del sistema nervioso, el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas).

Los efectos se hacen notar al instante:

  • El corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto).
  • La presión arterial sistólica (lo que conocemos como máxima) sube.
  • Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
  • Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.

Estos efectos biológicos, no son los de ninguna fiebre extraña producida por la picadura de algún insecto venenoso, son simplemente la consecuencia de la proximidad del ser amado o deseado.

En múltiples ocasiones se han manifestado sensaciones extremas como consecuencia de un amor desmedido que puede llegar incluso a poner en peligro la propia existencia o incluso la de la otra persona, por estar experimentando un estado polarizado de obsesión.

Decía Calderón de la Barca que Cuando el amor no es locura, no es amor, pero desgraciadamente observamos en los últimos tiempos una creciente tendencia a la violencia de género, en la que los psicólogos actuales apuntan  a esa patología de obsesión polarizada como principal desencadenante.

Médicos, psicólogos, efectos negativos en cuerpo y mente. ¿Necesitamos un doctor?

Ray Charles dice que no lo necesita en la canción de amor de hoy.

I Don’t Need No Doctor”  es una canción de Nicholas Ashford, Valerie Simpson (Ashford & Simpson) y Josephine Armstead y que  Ray Charles grabó en 1966 en los R.P.M. International Studios de Los Ángeles.

Acompañado por The Raeletts a las voces, Preston Love al saxo alto, Leroy “Hog” Cooper al saxo barítono y por otro personal desconocido, interpreta esta canción de lejanía amatoria que al parecer es la única causa de todos sus males.

Ray Charles sabe bien qué medicina necesita, y es lo que nos dice en esta canción que llegó en su tiempo al número 45 de las listas de R&B y al número 72 en las listas de Pop.

I Don’t Need No Doctor Lyrics (Ray Charles)

I don’t need no doctor
‘Cause I know what’s ailing me
I don’t need no doctor, no, no
‘Cause I know what’s ailing me

I’ve been too long away from my baby, ahh!
I’m coming down with a misery
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)

I don’t need no doctor
for my prescription to be filled
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)

I don’t need no doctor, I tell ya now
for my prescription to be filled
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)
Only my baby’s arms,
Could ever take away this chill
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)

Now the doctor say I need rest
(hey hey)
But all I need is her tenderness
(hmmm hmm)
He Put me on the critical list
(hey hey)
When all I need is her sweet kiss
(hmmm hmm)
He gave me a medicated lotion
But it didn’t soothe
(It didn’t soothe)
My emotion
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)

I don’t need no doctor
For my hope to live is gone
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)
I don’t need no doctor, no, no
Wahhh! my hope to live is gone
(I don’t need no doctor)
(I don’t need no doctor)

All I need is my baby
Baby, Please!
Won’t you please come on home
(I don’t need no doctor)
You know what I’m talkin’ about?
(I don’t need no doctor)

I don’t need no aspirins(I don’t need no doctor)
I don’t need no lotion
(I don’t need no doctor)
I say, I don’t need, no vitamin pills
(I don’t need no doctor)
I don’t need no lotion
(I don’t need no doctor)
I say, I don’t need, no vitamin pills
(I don’t need no doctor)
{fade}

Letra de I Don’t Need No Doctor (Ray Charles)

Yo no necesito ningún médico
Porque sé lo que me enferma
Yo no necesito ningún médico, no, no
Porque sé lo que me enferma

He estado demasiado tiempo lejos de mi chica, ahh!
Me voy a venir abajo con esta miseria

(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)

Yo no necesito ningún médico
Para que mi receta sea rellenada

(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)

No necesito ningún médico, ya te lo digo ahora
Para que me rellene mi receta

(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)
Sólo los brazos de mi chica.

Pueden quitarme para siempre este frío
(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)

Ahora el doctor dice que necesito descansar
(Hey hey)
Pero todo lo que necesito es su ternura
(Hmm hmmm)
Me puso en la lista crítica
(Hey hey)
Cuando todo lo que necesito es un beso dulce suyo
(Hmm hmmm)
Me dio un medicamento
Pero eso no calmará

(No calmará)
Mi emoción
(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)

Yo no necesito ningún médico
Pues mi esperanza de vivir se ha ido

(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)
Yo no necesito ningún médico, no, no
Wahhh! Mi esperanza de vivir se fue

(Yo no necesito ningún médico)
(Yo no necesito ningún médico)

Todo lo que necesito es a mi chica

Baby, Please!
¿Por qué no vuelves a casa por favor?

(Yo no necesito ningún médico)
¿Sabes de lo que estoy hablando?
(Yo no necesito ningún médico)

Yo no necesito aspirinas (no necesito ningún médico)
No necesito ninguna loción
(Yo no necesito ningún médico)
Digo que no necesito ni píldoras de vitaminas
(Yo no necesito ningún médico)
No necesito ninguna loción
(Yo no necesito ningún médico)

Digo que no necesito ni píldoras de vitaminas
(Yo no necesito ningún médico)

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Harry Clarke. Tinta y vidrieras.

18 abril 2010 at 22:00 (Ilustración, Literatura, Pintura, Poesía, Relatos)

Harry Clarke nació en Dublín en 1889.  Su padre era un artesano que producía, entre otros objetos, vidrieras. Con 16 años, Harry aprendió este arte en el taller de su padre mientras asistía también a la Escuela Metropolitana de Arte de Dublín.

A los veinte años ya estaba trabajando en los aspectos más creativos y críticos del proceso de la elaboración de vidrieras, siendo galardonado con una beca en vitrales y recibiendo clases diarias de A.E. Child. Su creatividad sería reconocida en 1910 con la medalla de oro en el concurso de vidrieras organizado por la Junta de Educación Nacional de la Competencia. La obra premiada fue “The Consecration of St. Mel, Bishop of Longford, by St. Patrick”.  Ganaría la medalla de oro de vitrales en este concurso nacional en otras tres ocasiones.

Se instaló posteriormente en Londres, donde comenzaría su carrera como ilustrador con dos trabajos que nunca serían publicados: The Rape of the Lock y Rime of the Ancient Mariner.  En el primer trabajo utilizó técnicas muy semejantes a las utilizadas por Beardsley, que también había ilustrado el poema hacía veinte años escasos, por lo que las comparaciones fueron inevitales. El segundo trabajo tenía una mayor madurez y mostraba una densidad en la textura y el diseño que se convertirían en  la marca particular de Clarke.

En 1913 visitó a los editores londinenses buscando trabajo y fue rechazado por más de diez editoriales hasta que George Harrap, viendo la genialidad de su trabajo, lo contrató para ilustrar una edición de los cuentos de hadas de Andersen, tanto en la edición de lujo como en la edición más comercial. Este trabajo le ocupó varios años y finalmente fue publicado en 1916.

Para entonces, Harry ya estaba trabajando en la planificación de los Cuentos de Misterio e Imaginación de Edgar Allan Poe que sería publicado en 1919 resultando ser un éxito de crítica y un considerable récord de ventas.  Esta obra se reeditaría en numerosas ocasiones destacando la edición ampliada de 1923 que incluía ocho láminas de color nuevas.  Estas láminas de color añadidas, evidenciaban las fuertes influencias de su trabajo en las vidrieras.

Pero fueron las imágenes en blanco y negro las que hicieron de estos cuentos de Poe un éxito. Aunque su trabajo sigue siendo a menudo comparado con el de Beardsley, las imágenes de Clark, basadas en líneas blancas y patrones sobre un fondo negro, son más inquietantes.

Seguirían otros libros ilustrados como The Year’s at the Spring, Fairy Tales de Perrault, Faust, y Selected Poems de Algernon Charles Swinburne en los que Harry utilizará tanto la pluma y la tinta como la aguada y el color.

El Fausto estaba cargado de un  arte oscuro y grotesco que, de acuerdo con algunos críticos, se anticipa a las fantasías psicodélicas, inducidas por las drogas, de la década de los 60.  La obra tuvo poco éxito de crítica en 1925, pero Clarke lo consideraba su mejor libro.

En los trabajos de ilustración de Clarke se evidenciaba su pasión laica, cosa que no podía desarrollar en sus trabajos en vidrieras, principalmente destinadas a lugares de culto como capillas o monumentos de guerra.  Su estudio llegó a diseñar  y a hacer a mano, más de 130 vidrieras que se pueden disfrutar en diferentes lugares de las islas británicas,  Europa, Australia y África.

Trabajó a un ritmo febril durante los últimos años de su vida, tanto en el taller de vidrieras como en la ilustración de libros, pero la mala salud lo atormentó durante estos años. Murió de tuberculosis a principios de 1931, mientras intentaba recuperarse de sus esfuerzos en Suiza.

Enlaces interesantes sobre la obra de Harry Clarke:

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Love Songs – 1: Venus

8 abril 2010 at 22:00 (Erotismo, Love Songs, Música, Mitología)

La primavera ya está aquí, y para celebrarla he decidido inaugurar una nueva sección cuya temática, creo yo, es muy apropiada principalmente para esta época del año.

He llamado a la sección Love Songs. Imagino que ya todo el mundo sabe de qué va a tratar, pero para que nadie se llame a engaños, por si alguien espera que por aquí aparezca algún triunfito y cosas así, no será ese el caso.  Las canciones que publicaré serán principalmente de pop, rock, blues, soul y en inglés.

Y sin más preámbulos, no podíamos empezar la sección con una canción más apropiada para esta estación que altera un poco a casi todos los seres vivos. La diosa Afrodita griega, fue llamada Venus por los romanos y va que ni pintada con este tiempo.

Venus era diosa del deseo sexual y nació de la espuma del mar un buen día de primavera.

El amor que Venus inspiraba era, en su mayor parte, apremiante y desenfrenado, transcendía la razón y el sentido común. Era la diosa del encaprichamiento y de la pasión incontenible. También lo era de la obsesión sexual, del deseo que conduce a sacrificarlo todo por conseguir al ser amado.

Como diosa nacida del mar, los marineros la veneraban y con su ayuda encontraban aguas calmas para regresar sanos y salvos de sus travesías.

La canción de hoy viene desde Holanda de la mano del grupo formado en 1967, Shocking Blue.  Esta banda fue fundada por Robbie Van Leeuwen, Ferd De Wilde, Klassje Van Der Wal y Cornelious Van Der Beek.  Fred de Wilde sería reemplazado por la cantante Mariska Veres que por su potente voz fue comparada con Grace Slick de los Jefferson Airplane.


Este tema es de los únicos que estuvo en el primer lugar de las listas de éxitos tres veces a lo largo de los años. La primera vez subió con Shocking Blue en febrero de 1970, la segunda vez con Stars On 45 en junio de 1981 y la última vez con Bananarama en  septiembre de 1983.

Venus Lyrics. Shocking Blue (Robbie Van Leeuwen). 1970

A Goddess on a mountain top
Was burning like a silver flame
The summit of beauty in love
And Venus was her name

She’s got it,  yeah baby, she’s got it
Well, I’m your Venus, I’m your fire at your desire

Well, I’m your Venus, I’m your fire at your desire

Her weapon were her crystal eyes
Making every man mad
Black as the dark night she was
Got what no-one else had
Wa!

She’s got it,  yeah baby, she’s got it
Well, I’m your Venus, I’m your fire at your desire

Well, I’m your Venus, I’m your fire at your desire
Ahaaa…

She’s got it,  yeah baby, she’s got it
Well, I’m your Venus, I’m your fire at your desire

Well, I’m your Venus, I’m your fire at your desire

Letra de Venus.  Shocking Blue (Robbie Van Leeuwen). 1970

Una diosa en la cima de una montaña
Estaba ardiendo  como una llama de plata
Era la cumbre de la belleza y el amor
Y Venus era su nombre

Lo consiguió, sí monada, lo consiguió
Bien… soy tu Venus, soy quien enciende tu deseo

Bien… soy tu Venus, soy quien enciende tu deseo

Sus armas eran sus ojos de cristal
Haciendo que cada hombre enloqueciera

Negra como la noche oscura era ella
Obtuvo lo que nadie más tenía
Guauu!

Lo consiguió, sí monada, lo consiguió
Bien… soy tu Venus, soy quien enciende tu deseo

Bien… soy tu Venus, soy quien enciende tu deseo

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Alton Kelley. Psicodelia proletaria

7 abril 2010 at 22:00 (Ilustración, Música)

“En los posters de los 60 se ligaron las bellas artes y el arte comercial. Fue un gran momento y significaba romper todas las reglas”

Stanley Mouse.
Al San Francisco Chronicle, 9 de Abril  de 1987.

A mediados de los años 60, con la avalancha de música británica en los Estados Unidos copando los puestos más altos de las listas pop, surgiría en la ciudad de San Francisco una nueva mascota de la mano de un estilo de música diferente. La mascota era un perro psicodélico conocido como Family Dog y la música que lo acompañaba inicialmente fue la de la banda americana The Charlatans.  Con el viaje de Los Charlatanes a Virginia City y la organización allí de una audición, ciegos de ácido, nacería la era psicodélica americana.

En una casa de San Francisco, en el 2111 de Pine Street, se fraguó la cooperativa al más puro estilo hippie. Family Dog uniría a diversos artistas con intereses comunes en ecología, política, las tempranas protestas contra la guerra de Vietnam, las drogas y la música. Entre los que formarían esta comuna artística estaban Luria Castell, Chet Helms, Harmon Ellen y Jack Towle. También estarían en distintos momentos los que luego fueron conocidos como los Great Five: Rick Griffin, Victor Moscoso, Randy Tuten, Wes Wilson y Alton Kelley.

Estos artistas fueron decisivos en la organización de conciertos, el diseño de carteles, entradas y portadas, creando la imagen que posteriormente y durante muchos años, la gente asociaría con San Francisco.

Los márgenes de algunos posters de Family Dog se hicieron famosos por contener mensajes crípticos, siendo el más famoso: “May the Baby Jesus shut your mouth and open your mind”.  Toda una declaración de principios.

Alton Kelley se instaló en San Francisco en 1964 procedente de Connecticut, aunque su  lugar de nacimiento real fue Houlton, Maine, donde había nacido el 17 de junio de 1940.

Aunque nunca fue un académico, tenía formación de diseño industrial y era un pragmático de la clase trabajadora que había pasado gran parte de su vida trabajando  como mecánico o soldador en una fábrica de helicópteros en Connecticut, participando en carreras de motos  y otros vehículos de carretera.

Cuando en 1965 se convirtió en miembro del colectivo hippie Family Dog, comenzaría sus andanzas en la ilustración de carteles de conciertos. Sus diseños cubrirían los tranvías, autobuses, los postes de telégrafos y las paredes de San Francisco y alrededores.

El historiador de rock Paul Grushkin, recuerda en su libro de 1987: “El Arte de Rock: Carteles de Presley al Punk” que Kelley “… fue una de 10 personas en San Francisco que estaban a punto de marcar el comienzo de la época hippie… No iba a reunirse en el café y a colocarse hasta el hartazgo como los de la generación beat. Parecía un tío inocente y feliz.

Al contrario que sus otros cuatro grandes colegas del 2111, que desarrollarían su arte a través de actividades más solitarias, continuaría con su particular visión del mundo y de la música a través de la comunidad y de sus asociados.

Su principal colaborador comunero sería Stanley Miller, mejor conocido como Stanley Mouse o simplemente Mouse. Él y Alton se encargarían de crear imágenes intemporales de la psicodelia americana y de San Francisco, de la mano de los mejores músicos de la ciudad entre los que se encontraban Jefferson Airplane, Grateful Dead, Quicksilver Messenger Service, Country Joe & The FishBig Brother & The Holding Company.

Los carteles y carátulas que el tándem Mouse-Kelly crearon para estos músicos y para muchos otros como Foreigner, Mickey Hart, Robert Hunter, Journey, Led Zeppelin, New Riders of the Purple Sage, The Rolling Stones, Styx y Wings se convertirían en parte esencial de la iconografía del rock.

Recordaba Alton Kelley respecto a su primer cartel para Big Brother & The Holding Company: “Cuando Stanley y yo hicimos ese cartel, llegamos a ponernos paranoicos. Pensamos: ¡Oh no. Ahora todos sabrán que fumamos droga! Y Stanley tomó lo poco que teníamos y lo arrojó por el inodoro. Queríamos crear algo tan visual que hiciera que la gente se detuviera en las calles, lo leyera y se imaginara cosas. Aquel cartel fue como un amuleto.

Mientras las revistas musicales de la época intentaban entender el significado del “Summer of Love“, algunas más políticamente correctas como Life, en su número de de septiembre de 1967, no dudarían en calificar a Kelley, Miller, Victor Moscoso, Rick Griffin y Wes Wilson como los artistas seminales de la época,

La alianza creativa entre Mouse y Kelley trabajó sin descanso totalmente predispuesta a los valores de la contracultura, demostrando ser tan eclécticos como los propios músicos para los que trabajaban. Utilizaron como fuentes viejos anuncios, catálogos de venta por correo, imágenes de Hollywood, los nativos americanos, extraterrestres, ovnis, envoltorios de caramelos, robots, la Belle Époque, el Art Déco y los materiales Jugendstil.

Contribuyeron enormemente a la imagen de los Grateful Dead con la representación de un esqueleto con un cráneo coronado de rosas. Esta imagen icónica comenzó siendo un cartel de conciertos de 1966, y finalmente se editaría como portada de un álbum en 1971, convirtiéndose en una imagen básica de la iconografía de los Dead.

Alton Kelley, proletario, vividor, esposo, padre, y gran artista gráfico, dejaría este mundo el 1 de Junio de 2008 a los 68 años, retirado en su casa de Petaluma, en la cuna de la psicodelia americana: California

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