La Ruta del Tabaco

14 enero 2011 at 22:00 (Cine, Comedia, Erotismo, Ilustración, Literatura, Novela, Publicidad, Teatro) (, , , , , , , , , , , , , , , )

Últimamente se oye hablar mucho acerca de la ley anti-tabaco.  La prohibición ha llegado a bares, cafeterías, pubs y discotecas, y los no fumadores están contentos. Los fumadores sin embargo no lo estamos tanto, pero, ¡qué remedio!   La ley es la ley y una vez más el sistema aboga por los derechos de la mayoría saludable arremetiendo contra  esa minoría de irresponsables autodestructivos.  ¡Así no contaminaremos el aire común a respirar!

Yo, como fumador, comprendo la medida, y entiendo la alegría de los no fumadores, pero no entiendo las posturas radicales promovidas por algunas asociaciones anti-tabaco, que animan para que haya denuncias contra algunos lugares por su permisividad, o contra algunos ciudadanos (que sí, que también los fumadores lo son) por su despiste o desacuerdo. Así, veo a algunas asociaciones de no fumadores que, sinceramente, me parecen de otro tiempo. Algunas me recuerdan a las ligas antialcohólicas santurronas de los USA que promovieron La Ley Seca, aquella  que hizo ricos a algunos gánsteres americanos.

Tampoco aguanto ver a la ministra de sanidad, ponerse chula recordando las normativas acerca de los clubs de fumadores, que parece que podría ser una solución para algunos sitios que quieren seguir dejando fumar en sus recintos a parte de su clientela. Hay que fastidiarse, como a la gente mediocre, el tener poder le da alas.

Pero no voy a entrar en polémicas. Ya me he acostumbrado a la situación, aunque imagino que otros no se adaptan o no quieren adaptarse y entiendo que se cabreen o protesten. Creo que hay otras cosas más importantes por las que preocuparse, como la crisis, el desempleo o la podredumbre que rodea al desgastado sistema capitalista y la basura que rodea a los políticos, meras marionetas del capital y los mercados.

NO nos pongamos demasiado profundos. Sirva esta disertación introductoria, simplemente, para recordar unos cuantos carteles que ahora están prohibidos, pero que en su momento sirvieron para entrar por los ojos y vender al personal esta droga legal cada vez más perseguida.

Al final de la galería seguiremos con más sorpresas en la senda del tabaco.

Como habréis visto, Hollywood se volcó con la industria del tabaco, y muchas estrellas pusieron su rostro y sus bocanadas de humo al servicio de la publicidad.

Otro empedernido fumador de pipa, facturaría en 1941, una película en la que apenas se echa humo, si excluimos el de los malogrados coches que caen en manos de la enloquecida familia Lester. Y eso que el título hace referencia a una ruta que conoció mejores tiempos, la ruta del tabaco en el profundo sur americano de Georgia. (Tobacco Road).

Con un argumento basado en la novela de Erskine Caldwell y en la adaptación para Broadway de Jack Kirkland, Tobacco Road se considera por muchos expertos como la única cinta fallida de John Ford de aquel periodo. Desde luego, si se compara con las dos películas del año anterior, Hombres intrépidos (1940) y Las uvas de la ira (1940), o con la siguiente, ¡Qué verde era mi valle! (1941), verdaderas obras maestras todas ellas, nos encontramos con una comedia estridente, repleta de slapstick, himnos religiosos y humor gamberro, en la que Ford intenta retratar el profundo sur de la ruta del tabaco enmarcado en la época de crisis de la Gran depresión americana, incluyendo a los paletos incultos que por allí sobreviven.

La película nació marcada por el enorme éxito de la obra de teatro y de la novela, y por las exigencias de la censura. John Ford no había visto la obra y no sabía nada de poblados sureños miserables.

Para el guionista del film, Nunnally Johnson, el problema estuvo en el desacuerdo entre Ford y los personajes. Afirma Johnson que el director le dio un montón de irlandeses salvajes que nada tenían que ver con los paletos sureños que se pretendía retratar. Como Ford no sabía nada de paletos del Sur, y sí sabía mucho de irlandeses, los convirtió a todos en irlandeses, ya que para él un paleto inculto de clase baja y un irlandés inculto de clase baja eran idénticos.

Destaca la excelente fotografía en blanco y negro y una infinidad particularmente hermosa de grises.

El tono de la película cambia de escena en escena, sucediéndose el tono elegiaco y los gags de forma continua.

Muy destacables también las excelentes interpretaciones de Charley Grapewin en el papel de Jester Lester y de la hermosa, a pesar de los censores, explosiva y aquí aparentemente inocente, Gene Tierney, que rebosa sexualidad en todas sus apariciones.

A pesar de las malas críticas y el fracaso total que supuso esta adaptación, esta obra menor de Ford, a mí particularmente me encanta.

Lo entrañable del optimismo irreal que finalmente repunta, aunque sea solo un sueño pasajero, sobre la miseria y la ignorancia. El retrato de ese  sur americano que poco o nada tiene que ver con el de Lo que el viento se llevó, la visión de la crisis en la que están sumidos sus personajes o la presentación de las dualidades entre la religión y la ignorancia o la mansedumbre aborregada, la miseria y los inmisericordes bancos, la pereza y el hambre, el sexo y todo lo demás.



Si a todo esto, le añadimos alguna de las tonadas gospel de la Hermana Bessie y la bocina alocada de Dude Lester, no lo dudéis, la diversión estará asegurada en la ruta del tabaco, donde está prohibido fumar, hasta los títulos de crédito.

Fuentes documentales utilizadas:

John Ford. Filmografía completa. Scott Eyman / Paul Duncan (Ed.) TASCHEN.
La vida y época de John Ford. Scott Eyman. T&B Editores.

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L’Image. Un experimento frustrado.

20 enero 2010 at 22:00 (Ilustración, Literatura, Publicidad)

El 29 de Julio de 1881 se promulgaba en Francia la ley sobre la libertad de prensa que serviría de modelo para toda Europa, permitiendo además que se iniciase un diluvio de publicaciones que hasta entonces o habían sido perseguidas por la policía censora dentro de la clandestinidad, o ni siquiera existían.

La prensa ilustrada se dedicaría en primer lugar a analizar la crisis económica en el mundo, especialmente grave a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.  La demanda social estaba en ese momento por encima de la innovación técnica.

La aparición del color será una revolución, todos los logros asociados al mundo de la prensa, la aplicación en su difusión, significarán una reconversión intelectual que se traducirá en nuevas corrientes de pensamiento.

Entre 1880 y 1900, además de las muy numerosas publicaciones de género político o satírico, se sucederán otras que pretenden difundir la historia del arte, como Le Japon artistique (1888-1891), o periódicos literarios ilustrados como Les Lettres et les arts (1886-1889), o como L’Image (1896-1897).

Estas revistas serán las primeras que promocionarán los cabaret artísticos de Montmartre, e incluso alguno de ellos como el  Cabaret du Chat Noir (1881-1889),  fundaría su propia revista. No cabe duda de la importancia de estas publicaciones para el emergente centro literario y artístico de aquel barrio parisino donde las vanguardias artísticas realizarían sus experimentos.

La revista L’Image fue fundada por la Corporación francesa de grabadores en madera. Estaba destinada a promover el arte del grabado y suscitar así una renovación en el mundo editorial que evitase la pérdida de esta artesanía en favor de otros medios mecánicos más industrializados. Se publicaría muy brevemente en la ciudad de París desde diciembre de 1896 hasta noviembre de 1897.

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Grandes grabadores como Clément Bellanger, los hermanos Florian, Eugène Dété, Henri Paillard, Lucien Pissarro, Auguste Rodin, Henri Rivière, Félix Vallotton, realizarán los 12 números de L’Image de la mano de autores literarios como Maurice Barrès, J.-K. Huysmans, Stéphane Mallarmé, Émile Zola, Léon Blum, Anatole France, Rémy de Gourmont o Marcel Proust entre otros.

Cada número de treinta páginas de L’Image se caracterizaba por la utilización de los códigos tipográficos e iconográficos de la época para dar a conocer contenidos artísticos y literarios. Se sugería la herencia de la revista con la prensa por su parecido formato aunque el material utilizado era de mucha más calidad. También estaba muy cercana al libro, el álbum o el portafolio de estampas. Esta revista se situaba entre la librería y la galería de arte mostrando también afiches, partituras y anuncios sobre el mundo del teatro y la escena.

L’Image recogería, aunque fuera por poco tiempo,  las tendencias de los movimientos estéticos y literarios, sirviendo a éstos de instrumento de publicación y de divulgación, aunque ésta se podría considerar algo elitista por lo reducido de su tirada (150 suscripciones).

Sus doce números están repletos de bellos diseños, destacando sus portadas, todas realizadas por artistas de aquella época.

  1. Diciembre 1896. Portada de Alfons Mucha.
  2. Enero 1897. Portada: composición tipográfica de Georges Auriol.
  3. Febrero 1897. Portada de  Georges de Feure.
  4. Marzo 1897. Portada de Gaston Darbour.
  5. Abril 1897. Portada de Maurice Pillard-Verneuil.
  6. Mayo 1897. Portada de Drogue.
  7. Junio 1897. Portada de Henri Bellery-Desfontaines.
  8. Julio 1897. Portada de Paul Berthon.
  9. Agosto 1897. Portada de Victor Prouvé.
  10. Septiembre 1897. Portada de Belleville.
  11. Octubre 1897. Portada de Toulouse-Lautrec, grabada por Vibert.
  12. Noviembre 1897. Portada de Marcel Lenoir.

Sus planchas originales se encuentran en Francia Paris – Bibliothèque des Arts Décoratifs



Fuentes documentales utilizadas:

Pascale Hummel, “Au nom de l’image: les revues de 1880 à 1920

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Karel Vaca, al servicio de la Propaganda.

13 enero 2010 at 22:00 (Cine, Ilustración, Pintura, Publicidad)

La historia del arte en el siglo XX es notable por sus frecuentes periodos y movimientos en los que las bellas artes tradicionales y las artes funcionales convergen, facilitando el nacimiento de grupos de objetos irrepetibles, distintos totalmente a lo realizado en etapas anteriores.

Las vanguardias del siglo XX que vieron la luz con el impresionismo, siguiendo con el expresionismo, el fauvismo, el futurismo, el dadaísmo, el surrealismo, el cubismo, el estridentismo, el existencialismo y otros, no solo se reflejaron de forma prolífica en la pintura, en la literatura y en el pensamiento. También podemos encontrar en otras representaciones artísticas, más propias de la era industrial, obras de grandiosa creatividad.  Un ejemplo de esta es la desarrollada por la corriente de vanguardia rusa de los años 20 (avant-garde rusa).

La nueva estructura política creada por la Revolución Bolchevique incorporó un profundo sentido de responsabilidad social que permitió que valientes artistas experimentaran en numerosos campos, particularmente en artes prácticas como la arquitectura, el diseño industrial o el diseño gráfico.

Un arte relativamente nuevo en los años 20, el cine, tendría una aplicación social incuestionable, siendo usado para fines propagandísticos gracias a su carácter narrativo básico. No es sorprendente que muchos de los más prominentes artistas de estos tiempos enfocaran sus esfuerzos y conocimientos a la producción de anuncios para películas y posters.

Los métodos formales utilizados para estos trabajos bebían directamente de su fuente de inspiración, utilizando para ello muchas técnicas cercanas al montaje cinematográfico, las yuxtaposiciones en escala, el sentido de movimiento, el vértigo y el uso de repeticiones.

No vamos a hablar en esta entrada de los rusos hermanos Stenberg, ni de Mikhail Dlugach o Alexander Rodchenko, que bien merecen una entrada exclusiva o incluso varias, sino de un artista que aunque no perteneció a la Vanguardia rusa de los años 20, ni fuera nacido  siquiera dentro de la  Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, metabolizó el avant-garde ruso y a otros autores de su tierra de similares corrientes como Vaclav Cutta, para seguir plasmando en sus trabajos el espíritu social original de aquellos movimientos.

Karel Vaca nació en Prostějov, Checoslovaquia, en Julio de 1919. Ciudadano de un país miembro del  COMECON y del Pacto de Varsovia a partir de 1945, no es extraño que sus inquietudes artísticas estuvieran influenciadas por el espíritu vanguardista y revolucionario al servicio de la propaganda y al servicio del pueblo, tal y como los comisarios políticos defendían tras la liberación de la  ocupación nazi.

Pintor, diseñador gráfico e ilustrador, estudio  en la Rotter School de Gráficas Publicitarias de Praga (1937–1938) y en la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño, también en Praga (1945–1950).

Comenzó a exhibir sus trabajos como parte de un grupo de artistas a partir de 1941, comenzando su andadura más independiente a partir del año 1948. Desde el año 1959 hasta 1989, creó doscientos ochenta y nueve carteles para películas.


Como muchos otros artistas checos y polacos, bajo una clara influencia de movimientos vanguardistas anteriores, utilizó la litografía, los caracteres tipográficos impresos, foto-montaje, el collage, la manipulación. No consistía solo en hacer un cartel de una película, había que interpretarla y reflejar su significado en el cartel. Se pretendía dar entender el cartel como un medio de educación cultural.

Muchos de estos carteles son considerados en la actualidad como verdaderos iconos de las gráficas aplicadas.

Los premios no tardaron en llegar. En 1964 ganó el segundo premio en el  IFF Karlovy Vary por el cartel de “La Dolce Vita” y por el de Obžalovaný (Accused). En 1977 recibió el precio especial de The Hollywood Reporter por el cartel de Byalata odiseya (The White Odyssey). En 1980 ganaría el Gran Premio del IFF de Chicago por Nacionalna klasa do 785 ccm.  En 1982 el tercer premio de The Hollywood Reporter por el cartel de la película checa Neríkej mi majore! (Don’t Call Me Mayor). En 1984 la medalla de plata del IFF de Chicago por el de la película francesa Pour 100 briques t´as plus rien …. Como colofón, en 1988 tendría una mención honorífica al mejor poster del año con el cartel realizado para el film checo Velká filmová loupež (The Great Film Robbery).

La Dolce Vita

Obžalovaný (Accused)

Byalata odiseya (The White Odyssey)

Nacionalna klasa do 785 ccm

Neríkej mi majore! (Don't Call Me Mayor)

Pour 100 briques t´as plus rien …

Velká filmová loupež (The Great Film Robbery)

Las vanguardias y la tradición en extraña armonía, junto a artistas de la talla de Karel Vaka, son los elementos que han dado al diseño del cartel cinematográfico (o afiche) en la República Checa el renombre bien merecido que tienen.

Aquí habéis visto una pequeña muestra.  Se pueden comprar o simplemente visionar todos los carteles realizados por  Karel Vaka y por otros autores checos en Terry Posters.

También es muy recomendable la página con varios artículos muy interesantes sobre el mundo del afiche cinematográfico en Chequia, y que profundizan en su historia cronológica y en otros autores.

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Topos al acecho.

29 septiembre 2009 at 22:00 (Historia, Ilustración, Publicidad)

Uno de los temas más apasionantes que se ha tratado en la literatura, en el cine, y en el mundo del cómic, basado en una realidad nada lejana, es el del espionaje.

La obtención de información confidencial del enemigo mediante la infiltración y la escucha, el soborno o el chantaje, ha tenido principalmente en las guerras, pero también en tiempos de paz, un valor incalculable, tanto cuando esa información era veraz y permitía descubrir los planes del enemigo, como cuando permitía poner un señuelo y engañar al enemigo haciéndole creer algo ficticio que resultaba beneficioso para la causa del espiado.

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La utilización de informadores en los países enemigos fue utilizada desde tiempos remotos por todas las potencias e imperios. Estos informadores, aparentemente inofensivos y perfectamente integrados en la sociedad, escuchaban en el autobús, en las barberías, en los supermercados, en las fiestas de sociedad y en las alcobas. Analizaban los rumores, informaciones y confidencias que obtenían en la retaguardia, los filtraban y los transmitían a sus pagadores que utilizaban esas informaciones con un único objetivo: hacer daño al enemigo.

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Aunque el oficio de espía se haya ejercido desde los albores de la humanidad, no experimentó jamás un uso tan masivo como el que se registró durante todo el siglo XX. Si bien ya comenzó con el enfrentamiento Franco-Prusiano de 1870-1871, su auge y utilización se afianzó con las dos guerras mundiales, rematando una escalada increíble del oficio a lo largo de la guerra fría y hasta nuestros días.

A lo largo de estos tiempos, el espionaje ha ido evolucionando de un juego impío,  alocado y travieso a una necesidad político-militar a la vanguardia de las actividades estatales de las grandes y medianas potencias.

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Muchos son los nombres de espías famosos en la realidad  que son auténticas inspiraciones para elaborar las más truculentas historias y aventuras en la ficción.

Ahí tenemos en el siglo XXMargarita Gertrudis Van Zelle, la famosa Mata-Hari, o a Josephine Baker que trabajó para el Deuxième Bureau y para la resistencia francesa, al desgraciado, engañado y despreciado Elyesa Bazna, alias Cicerón, al traidor al M.I.5 Christian Lindemans, alias King-Kong, al agente secreto alemán Otto Kuehn que utilizaba a su bella hija para sonsacar información a oficiales americanos, al más famoso espía de la II Guerra Mundial, Richard Sorge, que facilitó ingente información sobre los movimientos nipones en Asia a sus colegas rusos, a los espías innumerables, y muchos desconocidos, de la postguerra y la guerra fría que se enfrentaron para conseguir los secretos del átomo y alimentaron las investigaciones y los logros de las agencias espaciales, a los agentes dobles que desmontaron infraestructuras de espionaje enemigas con una inteligencia brillante, como Harold Adrian Russell Philby, y a tantos otros espías y artesanos de la escucha y el análisis.

Todas las potencias y sus servicios de contra-espionaje eran conscientes de que el hablar de más costaba vidas y de que había  redes de informadores enemigos que pululaban por sus naciones. De forma que utilizaban la propaganda para avisar a la población y pedirla discreción.

En todos los bandos destacaron dibujantes al servicio de la propaganda que intentaban concienciar a la población de la importancia de no hablar de más. Estos son algunos ejemplos.

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El Aliento de la Locomotora.

3 junio 2009 at 22:00 (Fotos, Literatura, Novela, Poesía, Publicidad)

La llegada de la revolución industrial y la aparición de los trenes de vapor, comenzó a inspirar a escritores, artistas y poetas.  La ruidosa masa de hierros y engranajes arrastrando pesadas casas móviles, y su denso humo característico, mientras circulaban por los trazados sinuosos de las líneas férreas, ya en sí mismas obras faraónicas de la comunicación y la modernidad, sorprendieron a pueblos que nunca habían visto a monstruos como aquellos, el caballo de hierro lo llamaron unos, civilización lo llamaron otros .

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Entre los blancos, como en el caso de Rudyard Kipling, incansable viajero y usuario de estos monstruos de hierro, se daba vida y conciencia a la propia locomotora, y así, en su  cuento corto aparecido en el Scribner’s Magazine en 1897,  y titulado .007, originalmente subtitulada como “The Story of an American Locomotive”,  los personajes son locomotoras que tienen personalidad y hablan de manera evocadora sobre como debiera ser la actitud de los hombres que las manejan.

” …Yo por la presente declaro y pronuncio a Número .007 un completamente aceptado Hermano de la Hermandad de Amalgamas de Locomotoras, y como autorizado para todos los talleres, agujas, vías, depósitos, y depósitos de locomotoras con privilegios a través de mi jurisdicción, con el Grado de Aviador Superior, siendo bien conocido y creíblemente reportado a mi que nuestro Hermano ha cubierto cuarenta y una millas en treinta y nueve minutos y medio con un mensaje de compasión hacia los afectados. A su debido tiempo, yo mismo te comunicaré el santo y seña de este Grado para que en cualquier sitio seas reconocido en la oscuridad de la noche. Coge tu puesto, recién llegado ¡Hermano entre Locomotoras! “.

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Pero es a principios del  siglo XX, tal y como explica Maribel Carbonell en su ensayo sobre la poesía en Francia antes de la Primera Guerra Mundial,  cuando la regular y apacible vía de las artes pareció trastocarse de manera súbita con la aparición, poco antes de la Gran Guerra, de una vanguardia literaria y artística que agrupa, en torno a la figura de Guillaume Apollinaire, a toda una serie de jóvenes escritores, especialmente poetas (Max Jacob, Pierre Reverdy, Blaise Cendrars, André Salmon, Pierre-Albert Birot…), unidos por un mismo rechazo a los valores estéticos del pasado y por un mismo empeño en producir un arte de acuerdo con el espíritu nuevo de la época. Se insiste sobre el acuerdo necesario entre el arte y la época, y se cantan, en la línea del manifiesto futurista de Maniretti, los emblemas del mundo moderno: la velocidad, el automóvil, el ferrocarril, las máquinas, la confianza en el futuro y en el progreso.

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En 1908, en la edición de los Poemas de un aficionado rico (Poèmes d´un riche amateur)  de Valéry Larbaud,  se instaura la poesía de un tiempo que modifica las coordenadas de la realidad aparente en razón de la energía y de la velocidad de los ferrocarriles y así lo canta en Oda:

Préstame tu ruido enorme, tu rápida velocidad tan dulce,
tu deslizarte nocturno a través de la iluminada Europa,
¡Oh, tren de lujo!…
Prestadme, oh Orient-Express, Sud-Brenner-Bahn, prestadme
Vuestros milagrosos ruidos sordos y
Vuestras vibrantes voces de saltamonte;
Prestadme la respiración ligera y fácil
De las locomotoras altas y delgadas, de movimientos
tan cómodos, esas locomotoras de los rápidos,
Que preceden sin esfuerzo a cuatro vagones amarillos con letras doradas…

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A la composición de Blaise Cendrars titulada Prosa del Transiberiano de 1913, se la ha denominado poema ferroviario no sólo por asentarse en el foco móvil del que se sirve para transgredir las coordenadas espacio-temporales o por su línea argumental, sino también por la adaptación que en ocasiones practica del ritmo argumental del poema al de las ruedas en los raíles, en condiciones de inestabilidad y de aventura, de supervivencia en el marco de la miseria humana, de la guerra, del hambre y de la soledad. La acumulación de sensaciones, paisajes, emociones, sentimientos y acontecimientos procura ese tono rápido y nervioso, desarticulado a veces:

“Tric-trac/ Billard /Caramboles / Paraboles / La voie ferrée est une nouvelle
géométrie / Syracyse / Archimède / Et soldats qui l´ égorgèrent / Et les
galères/ Et les vaisseaux…”

Y más adelante en un tono de aventura:

“ Y me fui yo también para acompañar al viajero en bisutería que iba a Kjarbine
Teníamos dos berlinas en el expreso y 34 baúles de joyería de Pforzheim
Baratijas alemanas  ‘Made in Germany’
Me había comprado ropa nueva y al subir al tren había perdido un botón
-Lo recuerdo, lo recuerdo, tantas veces he pensado en ello después-
Yo dormía sobre los baúles y era muy feliz por poder jugar con el browning niquelado
que también me había dado…”

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Pero, más cercanos al estallido de la gran guerra, la aventura futurista, cuyo primer Manifiesto aparece publicado en Le Figaro el 20 de Febrero de 1909,  y el desarrollo de la noción de “vanguardia” resultarían determinantes. Este último concepto había de orientar una serie de esfuerzos e intuiciones con la suficiente flexibilidad como para no ahogar la singularización individual de los poetas. Una idea del arte como fenómeno en permanente controversia y que es preciso reinventar al margen de las tradiciones, una atracción hacia el futuro, en ruptura con el pasado, muy relacionada con las transformaciones que conllevan los adelantos científicos y técnicos. Marinetti había sintetizado ciertas fórmulas de referencia entre las que podríamos destacar:

1. Queremos cantar el amor por el peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.
2. Los elementos esenciales de nuestra poesía serán el valor, la audacia y la rebelión.
3. Queremos exaltar el movimiento agresivo, el paso gimnástico, el salto peligroso, la bofetada, el puñetazo […]
7. No existe belleza si no es en la lucha. No hay ninguna obra maestra que carezca de un carácter agresivo. La poesía debe ser un violento asalto contra las fuerzas desconocidas […]
11. Cantaremos las grandes multitudes agitadas por el trabajo, el placer o la rebelión; las resacas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; la vibración nocturna de los arsenales y de los astilleros bajo sus violentas lunas eléctricas; las glotonas estaciones que engullen humeantes serpientes; las fábricas colgadas de las nubes gracias a los hilos de sus humaredas…; las locomotoras; el vuelo de los aeroplanos.

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En el mundo hay personas que nacen para locomotoras mientras que otras nacen sólo para ser vagones. Hay locomotoras con “buenos destinos” y otras que llevan a “la perdición”, los vagones son sólo eso: vagones; da igual a dónde vaya la locomotora, los vagones siempre la seguirán y llegarán felizmente al destino que sea o se despeñarán con ella.

El poema de Bertold Brech, “Canción de la rueda hidráulica”, ayuda a discernir esta metáfora inspirada en las locomotoras y los vagones que la siguen:

1
Los poemas épicos nos dan noticia
de los grandes de este mundo:
suben como astros,
como astros caen.
Resulta consolador y conviene saberlo.
Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos,
siempre ha sido, ay, más o menos igual.
Suben y bajan, pero ¿a costa de quién?

Sigue la rueda girando.
Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.

Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
que hay que seguir empujando la rueda.

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2
Tuvimos muchos señores,
tuvimos hienas y tigres,
tuvimos águilas y cerdos.
Y a todos los alimentamos.

Mejores o peores, era lo mismo:
la bota que nos pisa es siempre una bota.
Ya comprendéis lo que quiero decir:
no cambiar de señores, sino no tener ninguno.

Sigue la rueda girando.
Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.
Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
que hay que seguir empujando la rueda.

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3
Se embisten brutalmente,
pelean por el botín.
Los demás, para ellos, son tipos avariciosos
y a sí mismos se consideran buena gente.
Sin cesar los vemos enfurecerse
y combatirse entre sí. Tan sólo
cuando ya no queremos seguir alimentándolos
se ponen de pronto de acuerdo.

Ya no sigue la rueda girando,
y se acaba la farsa divertida
cuando el agua, por fin, libre su fuerza,
se entrega a trabajar para ella sola.”

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Ilustres poetas españoles se han dejado subyugar también por el aliento de las locomotoras y sus vagones, de forma más o menos trágica, dependiendo del momento de la vida y de su viaje. Y así viajando en el tren, arrastrados por la potente locomotora, observan la vida y los acontecimientos y los pueblos pasar.  Muchos de ellos cogieron un tren para el exilio y todos lo cogieron sin duda hacia la inmortalidad.

ANTONIO MACHADO.  En Tren.

Yo, para todo viaje
-siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera-,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos… para marcharse.

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Lo molesto es la llegada.
Luego, el tren, al caminar,
siempre nos hace soñar;
y casi, casi olvidamos
el jamelgo que montamos.
¡Oh, el pollino
que sabe bien el camino!
¿Dónde estamos?
¿Dónde todos nos bajamos?

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¡Frente a mí va una monjita
tan bonita!
Tiene esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita.
Y yo pienso: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Mas tú eres
maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
bajo tus cofias de lino.

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Tus mejillas
-esas rosas amarillas-
fueron rosadas, y, luego,
ardió en tus entrañas fuego;
y hoy, esposa de la Cruz,
ya eres luz, y sólo luz…
¡Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncellas
en un convento a encerrarse!…
¡Y la niña que yo quiero,
ay, preferirá casarse
con un mocito barbero!

El tren camina y camina,
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!

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RAFAEL ALBERTI   Trenes.

Tren del día, detenido
frente al cardo de la vía.

-Cantinera, niña mía,
se me queda el corazón
en tu vaso de agua fría.

Tren de noche, detenido
frente al sable azul del río.

Pescador, barquero mío,
se me queda el corazón
en tu barco negro y frío.

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DI1806

MIGUEL HERNÁNDEZ. El tren de los heridos.

Silencio que naufraga en el silencio
de las bocas cerradas de la noche.
No cesa de callar ni atravesado.
Habla el lenguaje ahogado de los muertos.

Silencio.

Abre caminos de algodón profundo,
amordaza las ruedas, los relojes,
detén la voz del mar, de la paloma:
emociona la noche de los sueños.

Silencio.

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El tren lluvioso de la sangre suelta,
el frágil tren de los que se desangran,
el silencioso, el doloroso, el pálido,
el tren callado de los sufrimientos.

Silencio.

Tren de la palidez mortal que asciende:
la palidez reviste las cabezas,
el ¡ay! la voz, el corazón la tierra,
el corazón de los que malhirieron.

Silencio.

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Van derramando piernas, brazos, ojos,
van arrojando por el tren pedazos.
Pasan dejando rastros de amargura,
otra vía láctea de estelares miembros.

Silencio.

Ronco tren desmayado, envejecido:
agoniza el carbón, suspira el humo
y, maternal, la máquina suspira,
avanza como un largo desaliento.

Silencio.

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Detenerse quisiera bajo un túnel
la larga madre, sollozar tendida.
No hay estaciones donde detenerse,
si no es el hospital, si no es el pecho.

Silencio.

Para vivir, con un pedazo basta:
en un rincón de carne cabe un hombre.
Un dedo solo, un solo trozo de ala
alza el vuelo total de todo un cuerpo.

Silencio.

bousquet4

Detened ese tren agonizante
que nunca acaba de cruzar la noche.
Y se queda descalzo hasta el caballo,
y enarena los cascos y el aliento.

Tren Vapor001

En el mundo hispanoamericano, donde el caballo de hierro ha sido tan importante para conectar pueblos  a través de las inmensas llanuras y las inalcanzables  montañas, hay un poema destacado sobre todo,  que sirve para finalizar este recorrido literario por el mundo de las locomotoras y sus trenes.

PABLO NERUDA. Oda a los trenes del sur.

TRENES del Sur, pequeños
entre
los volcanes,
deslizando
vagones
sobre
rieles
mojados
por la lluvia vitalicia,
entre montañas
crespas
y pesadumbre
de palos quemados.

lc19

Oh
frontera
de bosques goteantes,
de anchos helechos, de agua,
de coronas.
Oh territorio
fresco
recién salido del lago,
del río,
del mar o de la lluvia
con el pelo mojado,
con la cintura llena
de lianas portentosas,
y entonces
en el medio
de las vegetaciones,
en la raya
de la multiplicada cabellera,
un penacho perdido,
el plumero
de una locomotora fugitiva
con un tren arrastrando
cosas vagas
en la solemnidad aplastadora
de la naturaleza,
lanzando
un grito
de ansia,
de humo,
como un escalofrío
en el paisaje!

DDE00001

Así
desde sus olas
los trigales
con el tren pasajero
conversan como
si fuera
sombra, cascada o ave
de aquellas latitudes,
y el tren
su chisperío
de carbón abrasado
reparte
con oscura
malignidad
de diablo
y sigue,
sigue,
sigue,
trepa el alto viaducto
del río Malleco
como subiendo
por una guitarra
y canta
en las alturas
del equilibrio azul
de la ferretería,
silba el vibrante tren
del fin del mundo
como
si
se despidiera
y se fuera a caer donde
termina
el espacio terrestre,
se fuera a despeñar entre las islas
finales del océano.

santafe01

Yo voy contigo,
tren, trepidante
tren
de la frontera:
voy a Renaico,
espérame,
tengo que comprar lana en Collipulli,
espérame, que tengo
que descender en Quepe,
en Loncoche, en Osorno,
buscar piñones, telas
recién tejidas, con olor
a oveja y lluvia…

lc15
Corre,
tren, oruga, susurro,
animalito longitudinal,
entre las hojas
frías
y la tierra fragante,
corre
con
taciturnos
hombres de negra manta,
con monturas,
con silenciosos sacos
de papas de las islas,
con la madera
del alerce rojo,
del oloroso coigue,
del roble sempiterno.

lc00

Oh tren
explorador
de soledades,
cuando vuelves
al hangar de Santiago,
a las colmenas
del hombre y su cruzado poderío,
duermes tal vez
por una noche triste
un sueño sin perfume,
sin nieves, sin raíces,
sin islas que te esperan en la lluvia.
inmóvil
entre anónimos
vagones.

PV2540

Pero
yo, entre un océano
de trenes,
en el cielo
de las locomotoras,
te reconocería
por
cierto aire
de lejos, por tus ruedas
mojadas allá lejos,
y por tu traspasado
corazón que conoce
la indecible, salvaje,
lluviosa,
azul fragancia!

Tren005a


greatnorthern

flaglerrr

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